De acuerdo con las fechas de la decisión de la Comisión Federal de Competencia (CFC) sobre la adquisición por parte de Televisa de 50% de Iusacell, ésta es la semana clave en términos del recurso de reconsideración que ambas empresas podrían interponer respecto de la resolución emitida por el pleno de la CFC, y que ya todos conocemos.

Naturalmente, el tema sigue teniendo una enorme relevancia para el sector telecomunicaciones de nuestro país. Unas de las primeras cuestiones que llamó mi atención a raíz de esta decisión fueron las declaraciones que en su momento hiciera el presidente del pleno de CFC, Eduardo Pérez Motta, quien indicó de manera abierta que la negativa a esta concentración tenía un cariz estratégico, dejando en entrever que más que tratarse de una decisión de fondo se trataba de un movimiento de ese órgano colegiado tendiente a propiciar una negociación con las partes involucradas y así evitar un litigio para el que el Presidente de la CFC anticipa una derrota para la autoridad de competencia.

Es decir, lo que la CFC espera es que ante la negativa a la concentración, estas empresas hagan un ofrecimiento sobre las medidas que estarían dispuestas a adoptar con relación a un mercado que si bien no fue el objeto de la notificación de concentración entre ambas empresas y que en términos de valor representa una décima parte del mercado en el que sí podría tener un efecto positivo dicha concentración, para el órgano antimonopolios de nuestro país, ello era condición necesaria para considerar la citada operación.

Resulta preocupante que una autoridad rehúya a resolver el fondo de una cuestión, con la expectativa de que, de asumir tal responsabilidad, la probabilidad de que pierda el asunto en los tribunales sea alta. No conozco referencias de otras autoridades de competencia en otros países que incrementen de esa forma los costos de transacción de los particulares.

Ahora bien, el marco legal que rige las decisiones en materia de competencia económica fue modificado durante la actual Legislatura. Por ello, es de llamar la atención que en tan corto tiempo sea la propia autoridad quien se muestre temerosa a utilizar a plenitud sus atribuciones con la esperanza de ganar tiempo y que sean las partes involucradas las que propongan la salida que es del agrado de ésta, y evitar –en palabras de su Presidente- una derrota en tribunales.

Ahora bien, no obstante la negativa a la concentración notificada, es una decisión ya tomada -al menos en primera instancia-; ello no es obstáculo para esperar que ante un eventual recurso de reconsideración, los comisionados de CFC asuman un papel menos estratégico y entren con decisión al análisis de la cuestión y le den el peso debido a los posibles beneficios de la concentración propuesta. En este contexto, no debe pasarse por alto que la propia Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) ha difundido información sobre la evolución del mercado de publicidad en nuestro país. Al respecto, es de destacar que si bien el valor absoluto de las ventas de publicidad por parte de la televisión abierta ha crecido entre el 2004 y el 2010, también es cierto que la tendencia es que pierda participación en el total de ventas de publicidad en nuestro país.

El tema viene a colación porque si bien es cierto que uno de los temores de la CFC es que las empresas involucradas en la concentración incurran en prácticas anticompetitivas y afecten los precios de la venta de publicidad, también es cierto que el posible efecto nocivo de una supuesta práctica de esa naturaleza estaría limitado, pues las otras opciones publicitarias ejercen una especie de contrapeso, al grado que su participación en el total va a la alza.

Así las cosas, los consumidores de nuestro país que, tal como ya lo advirtió la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) a finales de enero, pagan anualmente un importante sobre-costo por los servicios de telecomunicaciones que consumen, merecen la oportunidad de que la CFC valore a fondo la concentración propuesta y evite un comportamiento estratégico como el que guió su negativa.

* El autor es Diputado Federal, Presidente de la Comisión de RTC y Secretario de la Comisión de Comunicaciones.