Ayer, los mercados mexicanos daban tristeza. Iniciaron operaciones porque sería mucho descaro no abrir por el Día de la Independencia de Estados Unidos, pero la verdad es que estaban como perrito en Periférico, sin saber para dónde correr.

El volumen de operaciones del Índice de Precios y Cotizaciones, de apenas 25 millones de acciones, reflejaba claramente que no tenían un referente en las pantallas para seguir las tendencias mundiales.

Y es que con Estados Unidos en su feriado, los mercados mexicanos tuvieron muy poco que hacer.

Hasta eso, se trató de un respiro para los mercados mexicanos que siguen la tendencia berarish de Estados Unidos, que viven con el temor de una recaída en los indicadores de la recuperación económica.

De hecho, México, que mantiene entre uno y dos meses de retraso en la recolección de indicadores económicos, no ha notado la baja en la actividad económica. Pero en Estados Unidos, los datos de junio empiezan a arrojar las evidencias de una disminución en el ritmo de crecimiento.

Empezando por la confianza de los consumidores y el no repunte de la confianza de los inversionistas. Pero también una baja en la venta de autos y un aumento en el desempleo.

Indicadores que se han debilitado durante las últimas semanas y que marcan una baja en la actividad económica, por tanto una previsible baja en la proveeduría externa.

En México, los datos de abril y mayo nos dejan ver un repunte importante en el IGAE. Claro, comparado con abril del año pasado cuando se presentó la peor caída mensual de la economía de toda la historia.

La confianza de los consumidores también mostró una recuperación y los indicadores industriales más recientes son satisfactorios. Pero Estados Unidos adelanta un freno en su proceso de recuperación, lo que hace temblar al mundo y más a sus dependientes económicos, como México.

Y es que el mundo industrializado está en la difícil decisión de combatir con todo los déficit fiscales, o bien, mantener los estímulos fiscales para lograr que se consolide la recuperación económica.

Alemania ya decidió que su política es de ahorro fiscal para remediar sus números rojos. Y con este país va el resto del continente europeo.

Y no hay manera de que ninguno de los socios de la unidad europea y menos de la unión monetaria le reclamen a los teutones la política de cinturón bien apretado, porque no hay un solo país comunitario que haya hecho lo correcto al momento de controlar los déficit fiscales.

Estados Unidos, por el contrario, según ha definido Barack Omaba en el G-20 y también ayer en la conmemoración del Día de la Independencia, va por un impulso económico aun a pesar del necesario rescate fiscal.

Pero mientras las palabras presidenciales se transforman en acciones concretas para mantener móvil la enorme maquinaria económica estadounidense, los mercados tienen la evidencia de los números y no les gustan.

Por eso es que la Bolsa Mexicana de Valores se hubiera tomado ayer el día, porque hoy le dictan la política a seguir desde Wall Street.

La primera piedra

La vía legal del Sindicato Mexicano de Electricistas se acabó. No hay más. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha decidido, por unanimidad, que el decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro es constitucional.

La idea de los pocos fieles de Martín Esparza era lograr que la justicia declarara que el Presidente de la República no tenía facultades para decretar la extinción de esta empresa. Y de esa manera recuperar sus prebendas.

Y así como se desarma la estrategia legal, la política también hace agua. Los aliados de este sindicalismo acaban de celebrar triunfos electorales con sus enemigos del partido en el poder.

Y si la idea es llevar esa fórmula hasta las elecciones del 2011, imposible pensar que un movimiento como el de Esparza ponga en riesgo ese matrimonio.

Lo único que le queda a los pocos feligreses de Esparza es seguir el ejemplo del ala de Alejandro Muñoz que, después de entender que era irreversible la extinción de Luz y Fuerza, buscaron la manera de recolocarse en la Comisión Federal de Electricidad.

Siempre tendrán el recurso de la vía violenta para al menos mantener vigente una de esas tantas luchas que no llegan a ningún lugar.