El miércoles pasado, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Dionisio Pérez Jácome, presentó la Agenda Digital, documento anunciado por él mismo el 30 de enero de este año. Como muchos de ustedes recordarán, en este espacio cuestioné en diversas ocasiones la ausencia de un instrumento de esta naturaleza. Asimismo, destaqué la importancia de empezar por contar con un buen diagnóstico, a la altura del desafío que representa poner en marcha un esfuerzo de esta naturaleza, tal como lo hicieron varios de los países que ya lanzaron sus respectivas estrategias de impulso a un ecosistema digital.

La Agenda Digital anunciada por la SCT, sin duda, es un excelente comienzo: incluye un diagnóstico con los indicadores tradicionales; algunos, muy poco utilizados hasta ahora pero que dan una muy buena idea del estado actual que guarda la penetración de la banda ancha en nuestro país, su adopción y el universo de usos que pueden hacer de ésta los mexicanos. El diagnóstico incluye además comparativos de México frente a otros países en algunos de esos indicadores.

Debo destacar que otro aspecto positivo de la Agenda Digital es el hecho de que incluye una visión sobre cómo se espera ver a México en el 2015, así como los respectivos objetivos y líneas de acción para lograr dicha visión. El aspecto central tiene que ver con el objetivo de que en el 2015, 55% de los hogares cuente con acceso de banda ancha de al menos 5 Mbps. Ello debe resaltarse.

Desafortunadamente, este instrumento llega con un retraso significativo al menú de políticas públicas de la actual administración. De hecho, yo diría que llega con un retraso de cerca de cinco años cuatro meses, pues ésta es sin duda una de esas políticas que deben ser anunciadas por una nueva administración, justo al arranque de la misma, para aprovechar el enorme capital político con el que se cuenta y la capacidad de liderazgo con el que justamente inicia un nuevo gobierno; ello, porque poner en marcha un esfuerzo como una Agenda Digital requiere la cooperación de todos los ámbitos de gobierno, pues no sólo se trata de medidas de la autoridad reguladora de las telecomunicaciones, sino de programas de otros ramos de gobierno que sirven como impulsores o imanes para incrementar la adopción de la banda ancha y, por tanto, para ensanchar el ecosistema digital, tal como lo muestra la misma Agenda Digital dada a conocer apenas la semana pasada.

Además de esta cuestión en el plano temporal, yo indicaría algunos aspectos que, desde mi punto de vista, hacen falta en la Agenda Digital dada a conocer por el secretario Pérez Jácome:

En primer lugar, la ausencia de una definición de qué es banda ancha para la SCT. Es decir, tenemos que determinar cuál es la velocidad mínima que debe tener un acceso para que pueda ser considerado como de banda ancha. Sin ello, cualquier resultado presentado podría ser erróneamente considerado como un avance. Por ejemplo, al día de hoy, ante la omisión para redefinir qué es banda ancha, cualquier acceso de al menos 256 kbps es considerado banda ancha en México, lo cual se refleja en los indicadores de penetración de este tipo de infraestructura.

Otro aspecto, que si bien es mencionado lo es de manera muy somera, es la meta de universalización. De hecho, en realidad no se aprecia una meta clara de universalización. Por ejemplo, la FCC en el Plan Nacional de Banda Ancha estableció como meta de universalización que 100% de los estadounidenses cuente con acceso de banda ancha con una velocidad mínima de 4 Mbps para el 2020, a precios asequibles, parámetro que será revisable cada cuatro años. En la Agenda Digital no se aprecia una meta de esta naturaleza.

Lo mismo ocurre con la disponibilidad actual de recursos presupuestales. No se hace un diagnóstico de cómo están asignados los recursos que inciden en los programas ya existentes que se incluyen en la Agenda Digital, ya sea con su diseño actual o bien, si acaso serán rediseñados o replanteados. Nuevamente, en el Plan Nacional de Banda Ancha de Estados Unidos, se identifica que el gobierno de ese país cuenta con cerca de 17,000 millones de dólares para financiar diversos proyectos en materia de universalización de servicios de telecomunicaciones, de los cuales, se establece como meta replantear el uso de buena parte de ellos para considerar el objetivo de universalización de la banda ancha, al mismo tiempo que la operación de los programas se hace de manera más transparente y más abierta a la rendición de cuentas.

Estos ejemplos permiten mostrar que, si bien es tarde, aún es tiempo de enriquecer la Agenda Digital de la SCT.

* El autor es Diputado federal, Presidente de la Comisión de RTC y Secretario de la Comisión de Comunicaciones.