No hay duda de que estos últimos tres años han sido los peores en mucho tiempo, no sólo para México, sino para todos los países del mundo debido a la pandemia.

En nuestro caso, estos tres años han sido aún más difíciles, no sólo por el exceso de muertes que provocó la pandemia por la mala respuesta del gobierno, sino porque en medio de ella, el presidente López Obrador se dedicó a confrontar y dividir al país para consolidar su imagen y su gobierno.

El discurso violento del presidente en contra de todos los que no están de acuerdo con su forma de gobernar y sus programas, ha provocado, en especial en el sector privado, una desconfianza que ha frenado las inversiones y el crecimiento económico.

Se habla de una recuperación del empleo formal a los niveles previos a la pandemia, cierto, pero en estos tres años se han incorporado al mercado más de cuatro millones de jóvenes que no van a encontrar trabajo porque la economía no crece. La pesadilla, sin embargo, no ha terminado y las perspectivas políticas y económicas para los siguientes tres años no son positivas.

En el caso de la reforma eléctrica es difícil entender que sin contar con la mayoría calificada para que se apruebe, siga golpeando en lugar de llamar al diálogo a los partidos y al sector privado para negociar. Para López Obrador lo importante de la reforma no es que salga, sino utilizarla para fortalecer su imagen ante la mayoría de la gente, con miras a la consulta sobre la revocación de mandato del próximo año y sobre todo para las elecciones del 2024.

López Obrador es un golpeador al que no le importa dividir al país con tal de fortalecerse. En el caso de la UNAM es irresponsable que un presidente esté llamando a los estudiantes a una marcha, que puede hacer explotar la universidad y que lo único que lograría es dividir a los estudiantes. Quiere aplicar en la universidad la misma táctica que ha aplicado en todo el país, divide y vencerás, que es la divisa de los populistas.

Afortunadamente la gente no le ha hecho caso y el país vive unido y en paz y seguramente lo mismo pasará en la UNAM y no caerán en sus provocaciones.

El problema es que aún faltan tres años de gobierno y seguramente López Obrador intensificará sus ataques y buscará por todos los medios la confrontación y división de la gente como ha quedado claro en las conferencias mañaneras de las última semanas.

López Obrador sabe que su Cuarta Transformación es una quimera que ya fracasó y lo único que le queda es a hacer todo lo que esté en sus manos para ganar la elección del 2024. En estos tres años que vienen va a ser aún más violento el discurso político del presidente y de Morena en contra de todos los opositores.

No caigamos en sus provocaciones y más que entrar a la confrontación dediquémonos a abrirle los ojos a la gente de que, para evitar que el país se vaya al precipicio, es necesario un cambio de gobierno en las elecciones del 2024.

Demetrio Sodi

Político mexicano

Desde la cancha

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).

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