La economía del mundo se perfila a una recuperación dispar e incierta. En particular, EU alcanzará los niveles que tenía antes de la pandemia muy pronto a pesar de que la mitad de sus ciudadanos se niegan a vacunarse influenciados por las redes sociales y los mitos conspiracionistas propios de la desinformación. Esta circunstancia beneficiaría a nuestro país debido a nuestra importante integración comercial. La buena expansión económica internacional, sin embargo, será dispareja. Serán los países desarrollados encabezados por EU los que irán alcanzando los beneficios de recuperación. Para el caso de las naciones con menos capacidades podemos esperar que sea hasta el mediano y largo plazo cuando se vayan observando avances al mismo tiempo que se mantendrán los rezagos. Por ello, nos debe preocupar es la condición de las naciones marginadas y pobres quienes no verán avances económicos, sino que sus habitantes estarán en menos posibilidades de obtener lo básico para subsistir. Los seres humanos que tenemos la oportunidad de vivir en un país como México que tiene herramientas para recuperarse, al presidente Andrés Manuel López Obrador que es absolutamente responsable en lo económico, debemos de agradecer lo que tenemos y hacer conciencia que en el mundo e incluso aquí, hay aún mucho dolor y marginación.

Si bien la inflación global es altísima, para el caso de EU, se espera un crecimiento impresionante de 6.5% luego de haber caído 3.5% durante la pandemia y cuando su promedio de crecimiento en los últimos 10 años ha sido de 2.4%, nuestro país estaría creciendo 6% cuando su promedio ha sido 2.5 por ciento. Para una economía del tamaño de la norteamericana es mucho, llevará al resto del mundo a un empuje importante debido al alto consumo de bienes y servicios que demandará de buena parte de los países. Nuestro país como vecino, socio comercial y tercer proveedor de EU recibirá buena parte del impulso. No obstante, estamos obligados a construir elementos adicionales para crecer y ayudar a la mayoría de los ciudadanos lo que incluye promover más inversión tanto de gobierno como de los particulares y, principalmente, un sistema más equilibrado de aplicación de justicia a través de los tribunales, orientado a la defensa de los derechos humanos, sustentado en la moral y con un completo equilibrio para el acceso a la justicia comenzando por las mujeres y los más marginados. En efecto, desarrollo económico no sólo es crecimiento de unos cuantos, sino la garantía de la aplicación plena de la justicia igualitaria para todos. La economía del mundo incluida la mexicana, va a crecer, empero, la pandemia nos deja la lección de que aún existe mucha desigualdad y que ésta no sólo se mide en términos económicos, sino que también es un tema de justicia, ética y equidad social.

Carlos Alberto Martínez

Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS

Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaría de Hacienda, en Washington, DC y en la Presidencia de la República. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas.

Lee más de este autor