En un accidentado comienzo de año, los mercados repitieron las caídas de la jornada de ayer prácticamente por las mismas razones. La caída en el precio del petróleo y el ruido político económico en Europa han generado un escenario de aversión al riesgo, el cual ha llevado a la tasa de los bonos del tesoro a 10 años por debajo de 2%, algo que no sucedía desde mayo de 2013 cuando la Reserva Federal (Fed) anunció la implementación del tapering en Estados Unidos.

Pasando a datos económicos, en Estados Unidos se publicó el ISM de servicios para el mes de diciembre. El índice registró una caída de 59.3 a 56.2 puntos, ubicándose por debajo de las expectativas que esperaban una caída menor, hasta 58 puntos.

En Australia el déficit comercial ascendió en noviembre a 925 millones de dólares, aumentando respecto del déficit de 877 millones de octubre pero ubicándose por debajo de las expectativas que anticipaban un déficit de 1,600 millones de dólares.

A media hora del cierre, los mercados de Estados Unidos operan a la baja pero recuperándose en las últimas horas de la jornada. El Nasdaq cae -0.6%, el S&P 500 -0.5% y el Dow Jones -0.3 por ciento. En América Latina las bolsas operan mixtas. Por el lado de las alzas, el Bovespa sube 1%, el Mexbol 0.8% y el Colcap 0.2 por ciento. Por el lado de las bajas, el Merval retrocede -0.8% y el IPSA -0.6 por ciento. El IGBVL peruano registra una ganancia marginal.

Las bolsas europeas cerraron nuevamente en rojo, prolongando las pérdidas de ayer. El IBEX español cayó -1.2%, el FTSE inglés -0.8%, el CAC francés -0.7% y la bolsa de Milán -0.3 por ciento. El DAX alemán cerró marginalmente negativo.

Los índices de Asia cerraron con fuerza a la baja siguiendo las caídas registradas en el resto de las regiones durante la jornada de ayer, con la excepción de la bolsa de Shanghai que cerró con una ganancia marginal. El Sensex indio retrocedió -3.1%, el Nikkei -3.0%, el Kospi coreano -1.7% y el Hang Seng de Hong Kong -1 por ciento.

*Como volviendo a empezar. Canción compuesta e interpretada por el músico británico John Lennon para el álbum de 1980 Double Fantasy. La canción, que alcanzó el número uno tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido tras la muerte de Lennon el 8 de diciembre de 1980, supuso el sencillo más exitoso de su carrera musical en solitario manteniéndose cinco semanas en el puesto número uno de las listas americanas.