Juanita no se llama así, es el nombre que ha elegido para darle seguimiento a su historia. Eran pasadas las once de la noche cuando Juanita recibió un mensaje de texto de un número desconocido, así que decidió bloquear el contacto. Días después, la escena se repitió desde otro número, era una amenaza: ahora no seré tan amable, sentenció el del mensaje. Sé todo sobre ti y necesito que me hagas un favor.

Juanita volvió a bloquear el número, pero esta vez también revisó que hubiera cerrado todas las chapas de la casa. Es que el del mensaje dijo algo que la hizo pensar, que sí la conoce o al menos la ha seguido.

Al día siguiente, pidió permiso en el trabajo para denunciar. Llegó a la fiscalía general, de ahí la mandaron con las abogadas del Instituto de las Mujeres, de ahí la mandaron al piso 4 porque dijeron “ahí se encargan de la violencia”, de ahí le hicieron saber que no era el lugar adecuado, pues solo trataban violencia intrafamiliar, laboral y comunitaria, y a pesar de que su caso podría haber sido atendido, insistieron, no podían investigar números telefónicos, necesitarían que ella les diera toda la información sobre el agresor, así que la dirigieron a atención ciudadana, y a su vez, ellos la dirigieron con policía cibernética quien también negó fuera asunto de su competencia. Finalmente alguien le sugirió que acudieran a una oficina en donde les harían un oficio que podría llevar al ministerio público más cercano a su domicilio para que se abriera una carpeta de investigación. Para este momento, ya habían pasado más de dos horas. Cuando llegó a la última ventanilla, pasaron dos horas más.

Juanita tiene en mente a un sospechoso. Un compañero de trabajo que intentó besarla a la fuerza y que a pesar de las múltiples veces en las que ella le dijo que no está interesada en tener una relación con él, ha seguido insistiendo, incluso llamándole en estado de ebriedad.

El MP le pregunta ¿qué infieres? Ella le explica sobre el compañero de trabajo y sus sospechas.

-Si está bien obsesionado- dice el MP tras leer algunos mensajes. Y la dirige con el abogado para que vuelva a escuchar la historia y transcribirla de manera tal que cualquier otro MP pueda entenderla.

Han pasado cuarenta minutos desde que llegó al MP, y ahí está otra vez, repitiendo su historia.

“Ese último mensaje no me gustó, ya está muy amenazador, ya es duro el mensaje, entonces... si no nos vamos a esperar a que te pase algo, si te comento que la realidad, la carpeta se va a iniciar hoy, la vamos a dejar por libro, y hasta el lunes que venga el responsable él la va a distribuir a alguno de los abogados que está allá, allá en el rincón, que es el área que corresponde al lugar en donde tú vives, yo te sugeriría que por ahí del martes, miércoles, empieces a venir para ver qué agente del MP de la mesa lo va a trabajar, le manifiestes tu preocupación, para ver qué van a hacer al respecto... al ojo del amo, engorda el caballo.” Es lo que le dicen cuando levanta su denuncia, apenas es viernes.

pamcerdeira@icloud.com

Pamela Cerdeira

Periodista, conductora, locutora, escritora y comunicadora mexicana

Columna invitada

Periodista, conductora, locutora, escritora y comunicadora mexicana. Conduce el programa "A Todo Terreno" en MVS Radio. Ha escrito para diversas publicaciones y trabajado en distintos espacios en radio y televisión.

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