Los militantes activos y adherentes del PAN ayer acudieron nuevamente a las urnas para elegir a los socios de Josefina Vázquez Mota.

Respecto del universo de votantes azules 1.5 millones de ciudadanos, en 28 estados- la cúpula del blanquiazul, encabezada por Gustavo Madero, calculaba una participación de 30% de los inscritos en la lista nominal. Además de los candidatos a senadores de mayoría relativa, fueron electos los abanderados del partido a diputados federales de representación proporcional.

En esas entidades están ubicados 238 de los 300 distritos federales. Y en ellos también se instalaron urnas para elegir a sus candidatos a la Cámara de Diputados.

Con las mismas reglas usadas en la elección del candidato presidencial -los votantes tuvieron seis horas para acudir a 1,560 centros de votación- las facciones panistas saldaron pendientes. Los revanchismos superaron cualquier ánimo conciliatorio.

Salvo en Puebla, donde la mediación del gobernador Rafael Moreno Valle canceló la medición de fuerzas entre el exsecretario del Trabajo Javier Lozano y Augusta Valentina Díaz Rivera. La primera fórmula será encabezada por el abogado calderonista, mientras que el futuro legislativo de la exdiputada poblana quedó en riesgo amarrado a que el PAN quede como la primera fuerza electoral, casi imposible en esa entidad, donde el PRI aún domina la zona rural.

Un acuerdo cupular evitó un choque de trenes. En otros casos, como en Sinaloa, el retiro del precandidato más fuerte -el diputado federal Manuel Clouthier Carrillo- dejó un enorme hueco en la competencia interna, a la que se habían inscrito otros tres aspirantes. Uno de ellos, el exdiputado local José Guadalupe Carrizoza, también padecía las presiones de la dirigencia local que no lo desea como candidato por estar en inhabilidad del servicio público.

Hace seis meses, Carrizoza fue forzado a separarse de su cargo, como delegado de la Sagarpa en Sinaloa; no obstante, decidió irse por la libre y buscar un escaño. Ya se verá si vence la línea marcada por el centro.

El tiempo de los rebeldes. En Nuevo León, panistas identificados con Mauricio Fernández, alcalde de San Pedro Garza García, impulsaban al director de Nafin, Héctor Rangel Domene, como candidato a Senador. Le cerraron el paso por no haberse separado oportunamente del cargo y ahora quieren que sea el abanderado del PAN a la alcaldía del municipio más rico de México. Él y el empresario Javier Livas Cantú, frustrado aspirante a la candidatura presidencial, eran los mejor posicionados.

En la defensa de espacios, los calderonistas se perciben debilitados en comparación con los josefinistas. La excomisionada nacional para los pueblos indígenas, Xóchitl Gálvez, y el diputado Javier Corral irán en los primeros lugares del Senado en Hidalgo y Chihuhua, respectivamente.

En Coahuila y Veracruz, la disputa de las candidaturas llegó a niveles difamatorios. Antes de que abrieran las casillas, en Saltillo y la región lagunera circularon sendos audios en el que se escuchan insultos vertidos por Luis Fernando Salazar contra otros dos de los contendientes, Jesús Ramírez y Jorge Zermeño Infante, exembajador de México en España, quien además enfrentaría el boicot del excandidato a Gobernador, Guillermo Anaya, uno de los políticos más cercanos al presidente Felipe Calderón.

En territorio jarocho, el aspirante mejor posicionado, Alejandro Vázquez Cuevas, se quejó de una campaña en su contra -vía Internet, lo acusaban de haber pagado hasta 2,000 pesos por voto, de haber embarazado urnas- de la que responsabilizó al exdiputado local Fernando Yunes Márquez, hijo del exdirector del ISSSTE y reconocido corderista, Miguel Ángel Yunes Linares.

Francisco Domínguez Servién, precandidato del PAN al Senado en Querétaro, también fue víctima de una campaña negativa en las redes sociales y públicamente externó su molestia con su principal contendiente, Raúl Orihuela González, a quien de plano responsabilizó de mover los hilos que trataron de desprestigiarlo.

Por lo demás, los josefinistas han tenido que redoblar esfuerzos para vencer las inercias del aparato oficial, aún alineado en su contra. En el Estado de México, por ejemplo, el diputado local Óscar Sánchez llegó al extremo de respaldar su registro como candidato a Senador con 80,000 firmas, siendo que hay 110,000 afiliados al partido en aquella entidad. El también legislador local, Gustavo Parra, contaba con el apoyo de la maquinaria de Josefina, lo que dejaría fuera de las nominaciones al exalcalde de Naucalpan y exsubsecretario de Gobernación, José Luis Durán Reveles.

En otras entidades es franca la hegemonía josefinista. Como en Colima, donde la diputada federal Esmeralda Cárdenas será la primera en la fórmula. Por las candidaturas al Senado, los panistas entraron en colisión. El ambiente, de tensión y encono, nada bueno traerá al partido en el poder.

EFECTOS SECUNDARIOS

MOREIRAGATE, PARTE II. Jesús Torres Chaires fue Fiscal General de Coahuila mientras Humberto Moreira Valdés fue Gobernador. Desde que estalló el escándalo de la megadeuda contratada por el expresidente nacional del PRI, fue movido a la Coordinación Jurídica del Ejecutivo estatal. Sin embargo, acaba de renunciar, luego de que se descubriera que uno de sus hermanos brindaba protección al crimen organizado. Justo será esa indagatoria -y no la de los empréstitos bancarios- la que derive en responsabilidad penal para los principales colaboradores del exdirigente partidista. Al tiempo...