La imagen que muchos tienen de Jorge G. Castañeda, el académico, periodista, candidato a la Presidencia que fuera Canciller de la República es el de un hombre rijoso, berrinchudo y altanero. A él le divierte lo que se dice y deja correr esa visión. No es la mía.

Pienso que Castañeda es, o también es, el intelectual serio, riguroso, agudo, inteligente, crítico y siempre propositivo que se hace presente en las clases, conferencias, artículos, libros y programas de radio y televisión. Su última publicación es un buen ejemplo de lo que digo.

En Mañana o pasado. El misterio de los mexicanos (Aguilar, 2011), Castañeda elabora consistentemente lo que, piensa, son los grandes problemas del mexicano que impiden al país ingresar plenamente a la modernidad, pero sobre todo que alcance lo que está en sus manos: ser una gran nación sólo si supera sus debilidades ancestrales. Lo que afirma en cada uno de los nueve capítulos de la obra se sostiene a partir de un enorme aparato crítico que implicó la revisión minuciosa de literatura sobre los temas tratados en español, inglés y francés, pero también un análisis exhaustivo de encuestas de todo tipo, del dato duro, para fundar lo que dice.

Castañeda arriesga en sus afirmaciones, no obstante argumenta y nunca pontifica, lo que es muy frecuente en ciertos ámbitos de la academia. Se puede estar en desacuerdo con él, pero para rebatirlo hay que ofrecer la información que pruebe lo contrario a lo que sostiene: siempre con información sólida y, por cierto, muy reciente.

No es un libro de opinión -digo sin más lo que pienso- y sí de posiciones argumentadas y fundadas en la revisión de la literatura sobre la temática, la observación crítica, las estadísticas y las encuestas. Castañeda ofrece hipótesis; también tesis que elabora con rigor.

Es común que el trabajo de los académicos se quede en el nivel del diagnóstico o análisis de los problemas y el de los políticos y líderes sociales en la crítica o la denuncia. El valor fundamental del libro de Castañeda es que, después del análisis, presenta propuestas sobre cómo superar los problemas.

Éstas pueden o no ser las más acertadas, sobre eso se puede y debe discutir; sin embargo, ciertamente hay un esfuerzo serio por imaginar la manera de superar las deficiencias planteadas. Pienso que es la parte más interesante del libro y revela a un Castañeda -el académico y político- ocupado en la búsqueda de soluciones. El texto ofrece múltiples perspectivas de lectura: histórica, psicológica, antropológica, sociológica, cultural, política y económica. Todas son válidas. El trabajo tiene un claro enfoque multidisciplinar, el cual está bien logrado. Se agradece que la redacción sea clara y también tenga fuerza y agilidad. En otro artículo volveré sobre el libro.