El señor Joe Biden es presidente electo de EU, en 20 días será el presidente número 46. Dado el historial de su antecesor y su propia experiencia personal, tiene todo para ser uno de los mejores presidentes de la historia de su país. Para nosotros, con relación a nuestra economía, puede ser la oportunidad para concluir el proceso de integración regional que se inició hace más de dos décadas. Con los incentivos correctos y la visión social que tanto Biden como López Obrador poseen, la integración puede llegar a los estados del sur de México e incluso a Centroamérica. EU no reparte cheques a sus socios y vecinos como lo hizo Alemania, Inglaterra y Francia para apoyar la integración de España, Grecia y Portugal a la UE. Esta zona no se puede integrar como lo hizo Europa. No es esperando dinero regalado del socio más fuerte como podemos lograr una región fuerte y competitiva, es fomentando la inversión de Canadá y EU en nuestro país; en especial en las zonas en las que los beneficios del libre comercio no han llegado.

Esta región tiene potencial de convertirse en la más competitiva y desarrollada del planeta si todos los países logran tener una visión a 50 o 100 años, y no de corto plazo. La desaparición del socialismo, el cuestionamiento al neoliberalismo, el mundo pos-Covid, el sobreendeudamiento de gobiernos y empresas, y la reconfiguración de la economía global sustentada en la era digital y el cuidado del medio ambiente, no permiten que ninguna nación se equivoque. El futuro está en convertir el libre mercado en uno con rostro social. El crecimiento desmedido de la mano de obra China, la concentración obscena de riqueza en unos cuantos y la frustración social expresada en las redes sociales requiere que nos replanteemos la necesidad de distribuir mejor la riqueza, eso sí, partiendo de la premisa de que antes de repartir hay que producir. Joe Biden y Kamala Harris representan una esperanza para que la transición hacia un nuevo orden económico mundial sea más ordenada y civilizada. En este proceso, México puede convertirse en un actor y no en un espectador.

La economía mexicana habría caído -5.8% este trimestre y -8.9% en el 2021, el año pasado -2.0; uno de los elementos para revertir estos resultados negativos y mantenerlos en el largo plazo es nuestra sociedad con Canadá y EU. No va a ser posible pretender jugar en todos los frentes, la reconfiguración de la economía global requerirá escoger entre EU, China, Europa o Latinoamérica, en donde claramente es el bloque de Norteamérica por vecindad, experiencia acumulada, transparencia en su actuar, recursos y ética en el actuar de negocios el que menor oportunidad nos da como país. La agenda económica de Biden abre la puerta para que México explote áreas como: sector automotor, autopartes, aeroespacial, energía, industrial siderúrgico, electrónica y electrodomésticos, campo y agroindustrial, cannabis, turismo, servicios hospitalarios, enfermería y medicina, industria farmacéutica, textil, calzado, y minería. El país tiene todo para ser un socio comercial preferente y llevar los beneficios de la integración a todas las regiones. Esta es la oportunidad.

@DrCarlosAlber10

Carlos Alberto Martínez

Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS

Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaría de Hacienda, en Washington, DC y en la Presidencia de la República. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas.

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