La Unión Europea apostó a que podría aislar a Grecia y no pudo. El contagio continental es una posibilidad muy seria.

El mayor paquete de ayuda de la historia o el abismo. Ahí está el dilema. Grecia necesita 120,000 millones de euros para evitar caer en default de su deuda. La situación se parece mucho a la de México en 1995. El riesgo ahora es el derrumbe de la zona euro tal y como la hemos conocido.

El costo del rescate era 60,000 millones en febrero pasado, desde entonces la situación se ha agravado. La Unión Europea apostó a que podría aislar a Grecia y no pudo. El contagio continental es una posibilidad muy seria. La lista de los vulnerables empieza con el club de los países PIGS, pero se extiende como una grieta a lo largo del sistema financiero europeo: ING y Commerzbank tienen 3,900 millones de dólares de bonos griegos, cada uno, por ejemplo.

El domingo 2 de mayo concluyen las negociaciones entre el FMI y las autoridades griegas. Grecia no puede hacer frente sola a los pagos de una deuda que asciende a 300,000 millones de euros y tampoco consigue formular una propuesta creíble para obtener recursos frescos. No puede ensamblar un programa de austeridad ni hacer crecer su economía en el próximo lustro. Por eso, Standard & Poor’s rebajó la calificación a la categoría de basura . It´s name is Bond, Greek Bond, decía un cartón de un diario inglés. La imagen era de un papelito arrugado, con manchas y lleno de correcciones en el número que indica su valor.

Un bono basura no tiene precio en el mercado, porque no hay nadie que quiera adquirirlo. ¿Usted compraría un bono griego? Lo suscribe un gobierno que falsificó sus cuentas nacionales para ingresar a la zona euro y que tiene dificultades para convencer a su poderoso sindicato de burócratas de suscribir un plan de austeridad. Ellos no quieren aceptar el congelamiento de sus sueldos por tres años ni renunciar a un bono anual que equivale a dos meses de salario.

Entre el 3 y el 10 de mayo, la Comisión Europea y el Board del Fondo Monetario Internacional deberán apoyar el paquete de rescate a Grecia. Ayer los mercados cerraron con fuertes alzas, ante las versiones de que el acuerdo está muy cerca. Grecia tendrá garantizados 120,000 millones de euros para los próximos tres años.

La cifra palidece comparada con la ejercida en los programas de estímulos a la economía de Estados Unidos o China, pero es un gigante si se le compara con los paquetes armados para estabilizar economías. Ni México, ni Rusia, ni Argentina, ni Corea obtuvieron cantidades parecidas durante sus crisis financieras. El dinero vale menos y el mundo se ha hecho más complejo.

Grecia recibirá el apoyo, a pesar de su mal comportamiento. El incumplimiento de las metas fiscales e inflacionarias de la Unión Europea es pecata minuta. Mintió acerca del tamaño de su deuda y falsificó documentos para poder entrar a la Unión Europea en el 2000.

¿Bastará el apoyo a Grecia para conjurar el riesgo? Lo más probable es que baje la presión especulativa que ahora amenaza a Portugal, España, Irlanda e Italia.

El problema estructural; sin embargo, sigue ahí: los PIGS son países con enorme deuda pública, gran déficit fiscal y perspectivas de bajísimo crecimiento económico para el próximo lustro.

No habrá default griego o portugués, pero los bancos e inversionistas que apostaron a financiar gobiernos deberán asumir pérdidas significativas: 200,000 millones de euros, sólo en el caso griego, calcula S&P. Viene un credit crunch made in Europa. No sabemos qué tamaño tendrá y cuánto durará. Sólo podemos decir que el Mundo no necesita otra crisis financiera más. Ya aprendimos la lección.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx