Jamás imaginé que ir a Sudáfrica fuera casi al estilo de un Magallanes del siglo XXI. Más de 28 horas en el traslado es lo que dura el trayecto de la Ciudad de México a Johannesburgo.

Primero hay que hacer escala en París. El majestuoso aeropuerto Charles de Gaulle nos espera para mantenernos ahí poco más de cinco horas en espera del traslado. Quizás un par de horas sean suficientes para el hartazgo y luego mirar cómo los minutos lentamente pasan hasta el llamado para el segundo avión.

Luego viajar toda la noche a Johannesburgo, que a decir de quien conoce la capital sudafricana es lo más cercano a una ciudad europea en África. Toda lo noche es viajar y cruzar de Marruecos, pasar por Libia, República Centroafricana, RD Congo hasta llegar a Tambo...el nombre del aeropuerto de la ciudad.

Tras más de 26 horas de vuelo vendrán los requisitos migratorios para luego buscar al señor de 50 años, con lentes y que sostenga un letrero rojo con mi nombre para ese entonces ya casi se rozarán las 30 horas de ahí al hospedaje.

Así inicia el viaje antes del viaje. Imaginando lo que será.