La propagación del Covid-19 se ha convertido en un reto para todos los países.

La propagación de esta peligrosa enfermedad se ha cobrado miles de vidas y continúa amenazando más vidas. El daño socioeconómico y psicológico de la propagación de este virus es incalculable. Este fenómeno, que pronto involucró al mundo entero, demostró que una epidemia podía cruzar todas las fronteras nacionales sin restricciones, y que los sistemas de salud en diferentes países, lo avanzado y potente que sean, enfrentaban un problema difícil. El problema del coronavirus es un excelente ejemplo de un problema internacional y la lucha contra ello requiere de una cooperación internacional.

Mientras ese virus contagia rápidamente las ciudades y los pueblos de nuestro país, la nación iraní a diferencia de otros países afectados en el mundo, sufre la campaña del terrorismo económico más severa y amplia de la historia, impuesta ilegal y extraterritorialmente por el gobierno de Estados Unidos desde que incumplió sus compromisos estipulados en la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad en mayo del 2018.

Aunque el sistema y los proveedores del servicio de salud de Irán son de los mejores en el mundo, sus esfuerzos para identificar y tratar a nuestros pacientes y luchar contra la propagación del virus, se han topado con el obstáculo del terrorismo económico de EU y sus capacidades han sido afectadas negativamente por estas sanciones estadounidenses.

Importación de medicamentos, prácticamente imposible.

La administración de Estados Unidos ha adoptado la política de castigo colectivo del pueblo iraní, privándolo de la compra de los productos humanitarios. EU intenta, mediante su política deshonrada e infructuosa de presión máxima, intimidar a otros países para que se abstengan de participar en un comercio legítimo con Irán de acuerdo con RCSNU 2231. Estados Unidos está tratando de drenar y agotar los recursos del sector público y privado necesarios para garantizar la supervivencia del pueblo iraní. Las sanciones secundarias ilegales de EU hacen prácticamente imposible la importación de medicamentos y equipos médicos.

Esa medida no sólo viola los reglamentos humanitarios internacionales —que constituyen crimen de lesa humanidad—, sino que también contradice la orden emitida por la Corte Internacional de Justicia el 3 de octubre del 2018. Esta política injusta y las sanciones inhumanas han puesto en peligro la vida de muchas personas en Irán.

La comunidad internacional tiene mucha responsabilidad al respecto. Es una necesidad que la opinión pública del mundo preste más atención a las consecuencias de estas sanciones injustas contra el pueblo iraní y se hagan esfuerzos para acabar con esta política maligna y levantar las sanciones, sobre todo en las condiciones actuales, pues el coronavirus amenaza a todo el mundo.

*Embajador de Irán en México.