La inversión en el sector primario es una de las estrategias más eficaces para reducir la pobreza y promover la sostenibilidad. Lo anterior, de acuerdo con el reporte El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2012: Invertir en la agricultura para construir un futuro mejor .

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) afirma que los agricultores son la mayor fuente de inversión en la agricultura en los países en desarrollo, muy por encima de las inversiones que realizan los gobiernos y los inversionistas privados y públicos extranjeros.

De hecho, la información disponible indica que los agricultores de los países de ingresos bajos y medios invierten cada año tres veces más en activos productivos en sus propias explotaciones de lo que invierten sus gobiernos y las demás fuentes.

Lo anterior, a pesar de los entornos poco propicios a los que se enfrentan y a los escasos incentivos para hacerlo. En general, los pequeños productores suelen encontrar obstáculos específicos, como la extrema pobreza, la fragilidad de los derechos de propiedad, el acceso deficiente a los mercados y servicios financieros, la vulnerabilidad a las crisis y la escasa capacidad de tolerar el riesgo.

Así, de acuerdo con la FAO, los agricultores y sus decisiones de inversión deben ocupar un lugar prioritario. Un aspecto fundamental es un clima de inversión favorable; cuando éste existe, los agricultores invierten más y sus inversiones tienen más probabilidades de lograr resultados benéficos desde el punto de vista social y económico.

De ahí, la importancia de la labor del sector público para la creación de un entorno jurídico, normativo e institucional, que permita a los inversionistas privados responder a las oportunidades de mercado de forma socialmente responsable.

En este sentido, es importante distinguir entre los inversionistas públicos y privados que destinan sus recursos a cosas distintas y por motivos diferentes y, por lo tanto, considerar la diferencia entre inversión y gasto. De hecho, crear y mantener un entorno favorable para las inversiones privadas es una de las inversiones más importantes que puede realizar el sector público.

Asimismo, la FAO destaca que el suministro de bienes públicos constituye una parte fundamental del entorno favorable para la inversión agrícola.

Los datos obtenidos en diversos países durante cinco décadas demuestran que las inversiones públicas en investigación y desarrollo agrícola, educación e infraestructuras rurales, obtienen una rentabilidad mucho mayor en comparación con otros gastos como las subvenciones para insumos.

Así, invertir en bienes públicos para agricultura genera importantes rendimientos en cuanto a productividad agrícola y reducción de la pobreza, lo que demuestra que éstos son generalmente objetivos compatibles y no opuestos. Por todo lo anterior, sin duda éste es un sector al que se le debe dar prioridad.?

*Darío Gaucín es especialista en la Subdirección de Investigación Económica de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]