El año 2020 fue atípico para cualquier persona y del mismo modo lo fue para el sector financiero y la forma de invertir.

Más allá de solo resaltar la pandemia por Covid-19, así como sus afectaciones humanas y económicas, se vivieron otros acontecimientos globales, como la caída en valor de industrias petroleras o el sector de consumo afectado por los confinamientos alrededor del mundo. En varios países también se observaron movimientos sociales exigiendo un cambio en términos de equidad de género y racial, así como el polémico final del periodo presidencial del expresidente de Estados Unidos, entre otros sucesos.

Varios de los eventos anteriores aceleraron la tendencia a invertir en activos con un enfoque ESG (ambiental, social y de gobierno corporativo por su significado en español). Esta tendencia participa como un complemento al momento de seleccionar una empresa para incluirla en un portafolio de inversión, puesto que la mayoría de los inversionistas selecciona un activo para invertir basado en el análisis fundamental de la empresa y en su posibilidad de crecimiento con el paso de los años.

Actualmente, adicionar el punto de vista ESG podría ayudar a analizar con mayor profundidad el instrumento en el cual se depositarán los recursos. Comenzando con el factor ambiental, se fomenta a invertir en empresas que reduzcan el impacto ambiental, el calentamiento global, así como la cantidad de desechos provocados por su actividad o giro.

Otro punto que considera el criterio ESG es el ámbito social, el cual invita a las empresas a promover la salud física y emocional de sus colaboradores, de tal forma que se puedan desarrollar lazos de lealtad y pertenencia entre los equipos de trabajo con la intención de crear un impacto positivo y lograr que sean eficientes en sus funciones y que al final de cuentas este impacto también se vea reflejado en las utilidades de las empresas.

Por último, el factor de gobierno corporativo evalúa de qué manera la empresa llegará a sus objetivos haciendo énfasis en el "cómo lograrlo". La planeación de los objetivos de la empresa deberá encontrar el punto medio entre los intereses de los inversionistas, sus grupos de interés y sus colaboradores con el fin de evitar incurrir en malas prácticas operativas y financieras. Este criterio también analiza que las empresas mantengan un balance de su personal en cuanto a equidad de género y en las compensaciones a sus colaboradores.

A inicios de febrero de 2021, Bloomberg publicó que gobiernos y corporaciones “levantaron” capital por 490 billones de dólares emitiendo bonos verdes, sociales y sustentables durante 2020. Esto es muestra clara de lo relevante que se está convirtiendo en el medio financiero y corporativo los criterios ESG. Solo basta ver como grandes compañías alinean sus estrategias y metas apoyados en estos lineamientos. Un ejemplo es Starbucks, que hace unos días comunicó la intención de instalar un plan de reducción de desechos mediante un programa piloto donde el cliente deja un importe en garantía de recibir un vaso reutilizable que Starbucks lavará y descontaminará para su nuevo uso.

Empresas como Nike y Visa han enfocado las compensaciones de sus ejecutivos a incorporar criterios ESG como lo es la equidad de género en sus organigramas, analizar los salarios de hombres y mujeres e impulsar actividades donde reduzcan su huella de carbono, así como integrar energías renovables en sus procesos.

Conforme a un dato publicado por Morningstar Inc., en 2020 la industria de fondos sostenibles atrajo capital por 51.2 billones de dólares tan solo en Estados Unidos, lo cual ha llamado la atención de inversionistas a nivel mundial. Los asesores de activos han ido desarrollando una cartera más completa para sus inversionistas que hoy están buscando apoyar el cambio global, y a su vez, obtener un rendimiento por invertir en instrumentos sostenibles que buscan “alpha” o rendimientos en el largo plazo.

Durante el año en curso será interesante ver cómo crece el interés de las empresas por adoptar estos criterios para trabajar en favor del medioambiente y crecer la relación con sus inversionistas y colaboradores; y por parte de los gobiernos, la contribución con acciones para promover el enfoque ESG. Sin duda, los inversionistas buscarán integrar a su portafolio productos ESG para diversificar su inversión, comenzar a apoyar el cambio global y claro, buscar rendimientos apoyando la evolución al futuro.

Miguel Angel Paez Carreón es Associate Client Servicing