Un elemento que resulta central para el cumplimiento de varios objetivos de cobertura, calidad e inclusión digital que contiene la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones es la inversión. Es decir, necesitamos en el país la inyección de capital productivo en términos dinámicos para el despliegue de infraestructura.

En la última década, la acumulación de capital para la conectividad ha crecido a una tasa media anual de 8.0%, dinamismo casi cuatro veces superior al de la economía en su conjunto, ritmo por demás positivo.

Sin embargo, el principal motor de esta evolución son las inyecciones frescas de capital de los operadores competidores (no preponderantes), cuyo crecimiento alcanza 11.3% en el mismo periodo. En franco contraste, los operadores preponderantes, fijo y móvil, únicamente crecieron a una tasa de 5.3% anual, es decir, que contribuyeron con menos de un tercio del crecimiento total.

Conviene entender al detalle la implicación de esto. Los operadores que ostentan dos terceras partes de los ingresos totales del sector únicamente invierten un tercio del total.

En contraste, los competidores que ingresan un tercio del total, contribuyen con el doble de esa proporción en la acumulación de capital productivo, es decir que su modelo de negocios muestra un esfuerzo por competir con inversiones y nuevas tecnologías.

Un ejercicio de simple aritmética financiera muestra que, de existir las condiciones para continuar esta tendencia, los competidores no preponderantes alcanzarán inversiones de casi 300,000 millones de pesos en el presente sexenio, 23% más que en el anterior.

Al revisar la experiencia internacional se observa que los mayores beneficios en términos de competencia y adopción digital se dan a través de más y mejor tecnología, situación que sólo puede materializarse con un aumento efectivo del flujo de capital que se inyecta al sector.

Ahí también abona la reciente apertura a la Inversión Extranjera Directa materializada en la reforma, que hoy ya tiene permitido alcanzar 100% de una empresa o proyecto en telecomunicaciones y de hasta 49% en radiodifusión.

Con un aumento en las inversiones, México se encamina a fortalecer su sistema de redes, impulsando la erogación de mayores recursos en infraestructura y equipo para el crecimiento del capital productivo.

Así, una condición sine qua non para el cumplimiento del mandato constitucional es la promoción efectiva y continua materialización de inversiones en nuevas tecnologías en el país.