En la columna anterior expuse algunas causas del cambio climático. En la presente columna, abordaré algunas consecuencias y medidas que pueden aminorar los efectos del cambio climático en las actividades agrícolas

En las últimas décadas, los choques climáticos han sido más frecuentes y de mayor intensidad. Por ejemplo, México ha registrado un incremento considerable en los ciclones tropicales. Según la Conagua, el número de tormentas tropicales en el período 2000-2015 llegó a 50, a diferencia de las 20 registradas entre los años 1985-1999.

Por su parte, si se comparan los mismos intervalos de tiempo, el número de ciclones intensos clasificados con las categorías 3 a 5 (donde 1 es lo mínimo y 5 el máximo), se duplicó.

El cambio climático afecta de manera directa a una gran variedad de cultivos, entre ellos el café. Según Rising (2016), la temperatura ideal para el cultivo de café de tipo arábigo oscila entre los 18 y 22 grados Celsius. Esto significa que en caso de que la temperatura aumente, se acelerará el proceso de maduración del café, disminuyendo su calidad en taza.

También, la disminución en la población de las abejas, causa, entre otros factores, del cambio climático y el uso de pesticidas ocasiona que la polinización de la planta de café disminuya y, por ende, que la productividad y la calidad del fruto se vea afectada.

Además, de acuerdo con la La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, las temperaturas más elevadas y los choques climáticos afectan directamente la fertilidad del suelo, principalmente por la reducción de humedad y el agotamiento de las capas arables ricas en nutrientes.

FIRA, como parte de la banca de desarrollo que coordina la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, contribuye con la mitigación de los efectos del cambio climático.

Para la actividad primaria, esta institución atiende necesidades de crédito para inversiones fijas que mejoran la eficiencia en el uso de agua, energía eléctrica y combustibles.

Por otro lado, para actividades industriales, comercio y servicios que se desarrollen en el medio rural, FIRA impulsa proyectos productivos que generan energía renovable o que contribuyen a evitar, minimizar, reducir o controlar los impactos medioambientales negativos.

También, a través de Fonaga verde, FIRA otorga garantías e incentiva el crédito a proyectos relacionados con la producción de energías de fuentes renovables, biocombustibles y eficiencia energética.

En este sentido, con el Programa de Apoyo a Proyectos Sostenibles, este conjunto de fideicomisos brinda mecanismos para la reducción de costos financieros en inversiones fijas: biodigestores, prácticas sostenibles, energía renovable, uso eficiente del agua, ecoturismo, proyectos forestales, uso eficiente de la energía y biocombustibles.

Uno de los objetivos de FIRA es el desarrollo ambientalmente sustentable, para esto fomenta la inversión en proyectos amigables con el medioambiente y financieramente viables.

No obstante, queda aún mucho trabajo por hacer para que las actividades primarias en México ajusten sus sistemas de producción para hacer frente a los efectos del cambio climático.

*Jorge Lara Álvarez es subdirector de Evaluación de Programas en FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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