Resulta muy frecuente escuchar que se utilizan en forma indistinta los conceptos de inversión social privada y filantropía, cuando en realidad se refieren a acciones de naturaleza distinta.

Y hay razones para ello. Hace menos de 20 años, especialmente en Estados Unidos, se utilizaba el concepto de corporate philanthropy (filantropía corporativa), para designar a las donaciones que realizaban empresas a organizaciones caritativas (charities) o a grupos comunitarios. Por esa razón, en México se comenzó a utilizar el concepto de filantropía empresarial para designar las mismas acciones que realizaban algunas compañías en nuestro país.

La llegada del concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) para ser aplicado a una nueva manera de gestionar la empresa, obligó a analizar con más cuidado el concepto de filantropía empresarial. En un inicio hubo quienes pensaron que una empresa socialmente responsable era aquella que realizaba acciones de filantropía empresarial y entonces los utilizaron como conceptos análogos o similares.

Sin embargo, muy pronto quedó claro que la RSE iba mucho más allá de las donaciones que pudiera realizar y se inscribía en una nueva gestión integral del negocio. Es decir, la filantropía empresarial era una parte de la responsabilidad social, pero ni siquiera la más importante.

Ya en ese camino, se concluyó que la empresa realmente no hace filantropía, ya que siempre espera un retorno por las acciones que realiza a favor de organizaciones o comunidades. Nacía así el concepto de inversión social de la empresa , ya que las acciones que realizaba conllevaban retornos de diferente naturaleza para la empresa: reconocimiento público, conocimiento de nuevas realidades, vinculación con grupos sociales desde una perspectiva diferente al negocio, mejor imagen, etcétera. Fue así que se dejó de utilizar en el país el concepto de filantropía empresarial, simplemente porque la empresa no hace filantropía.

Pero ello no implicaba desconocer las acciones de filantropía que realizan personas, en forma directa o a través de instituciones creadas con este objeto. Filantropía se define como amor a la humanidad. Y aunque o porque genera felicidad en quien la ejerce, se realiza sin interés. Otra cosa es hablar de las motivaciones profundas que la impulsan, que pueden ser de naturaleza ética, religiosa o humana.

Tratando de resumir a efectos de claridad conceptual, podríamos decir que las personas realizan acciones de filantropía y las empresas realizan acciones de inversión social privada.

Con estos presupuestos, recientemente se dio a conocer en Bogotá, Colombia, el libro Recursos privados para la transformación social: filantropía e inversión social privada en América Latina hoy. Se trata de una primera investigación sobre el estado del arte que guardan estas realidades en Argentina, Brasil, Colombia y México. La investigación fue impulsada por asociaciones de fundaciones en esos países: Asociación de Fundaciones Empresarias, en Colombia; Centro Mexicano para la Filantropía, en México; Grupo de Fundaciones y Empresas, de Argentina, y Grupo de Institutos, Fundaciones y Empresas, de Brasil. El estudio completo se puede consultar en www.cemefi.org.

Próximamente se presentará esta investigación en nuestro país.

*Presidente ejecutivo del Centro Mexicano para la Filantropía.

Twitter: @JVVILLALOBOS.