Una curva de rendimientos invertida, es decir, una formación en los instrumentos de deuda donde los de corto plazo cotizan a un rendimiento mayor que los de largo plazo, es uno de los principales focos rojos en los mercados financieros; la razón responde a que esta estructura inusual ha sido un consistente predictor de periodos de recesión económica en Estados Unidos

Lo anterior supone que los inversionistas exigen un mayor rendimiento por prestar en el corto plazo que en el largo plazo, y esto se origina al descontar tipos de interés más bajos en el futuro.

Cabe señalar que los bancos centrales toman medidas menos restrictivas ante choques negativos en la economía, por lo que prever bajos tipos de interés podría suponer que descuentan próximos retrocesos en la actividad económica que requieran intervención monetaria.

Si nos fijamos en el diferencial entre el rendimiento del bono a 10 años contra el de dos años, notamos que ha tocado terreno negativo antes de las últimas siete recesiones en EU, incluida la crisis del 2009. Entonces, se puede señalar que el temor en los mercados está justificado luego de que se observara un diferencial negativo por primera vez desde el 2007.

Otro de los eventos importantes que motivó la inversión de la curva fue que la producción industrial de un grupo de empresas de mayor tamaño en China (una medida establecida por el Buró Nacional de Estadísticas de China para medir la producción manufacturera) creció 4.8% en julio, el menor crecimiento observado desde el 2002.

Con excepción de marzo de este año, que reportó un crecimiento superior a 8%, la tendencia a la baja se observa desde noviembre del 2018, dos meses después del anuncio de aranceles de 25% sobre 250,000 millones de dólares de exportaciones chinas. Por otro lado, las ventas de retail en julio del 2019 totalizaron 3.3 billones de yuanes, (471,000 millones de dólares), un crecimiento de 7.6% a/a. Excluyendo automóviles, el crecimiento fue de 8.8% a/a.

No obstante, las ventas de retail en China superan por primera vez las ventas reportadas en EU para julio por 458,340 millones de dólares, +0.7% a/a. Asimismo, las ventas de comercio electrónico crecieron 20.9% a/a. Las ventas de inmuebles crecieron a una tasa de 10.9% a/a en julio.

Lo anterior muestra el cambio en los catalizadores de crecimiento de China del sector manufacturero-exportador al consumo, lo que genera presiones a la demanda de commodities. El crecimiento económico reportado para el 2019 II fue de 6.2% a precios constantes.

La llegada de una inminente recesión económica global no puede darse por sentada solo por observar la inversión de la curva de rendimientos. De hecho, muchos economistas coinciden en distintos factores que le han restado poder predictivo a este indicador. Uno de ellos es el relajamiento cuantitativo o quantitative easing (QE). Ésta fue una estrategia usada por la Reserva Federal para inyectar liquidez a la economía de EU, con el fin de reactivarla tras la severa crisis que aconteció hacia el final de la década pasada.

El QE consistió en la compra por parte de la FED de Bonos del Tesoro y Activos Respaldados por hipotecas, haciendo grande la hoja de balance del Banco Central. Con esto se consiguió no sólo incentivar el gasto del gobierno y el muy lastimado mercado inmobiliario, sino que, debido a la gran demanda por instrumentos gubernamentales de largo plazo, las tasas se vieron presionadas a la baja.

Otro de los factores que mantuvieron las tasas en niveles bajos fueron las tasas negativas en otras regiones como Japón y Europa, lo que también impulsó la demanda por bonos del Tesoro en EU.

Entonces, a manera de conclusión, podemos afirmar que es muy pronto para pronosticar una recesión. Si bien es cierto que hay factores que apuntan hacia ella, como un debilitamiento en la economía global, una de las fases de expansión más largas de las que se tenga registro (que en algún momento debe llegar a su fin), curvas invertidas y tensiones comerciales que parecen difíciles de resolver, también hay otros que apuntan a cierta resiliencia en la economía, como una baja tasa de desempleo y altos niveles de gasto en los hogares.

Los mercados financieros se están ajustando a nuevos paradigmas, y éstos pueden traer indicadores extraños. Sin embargo, un indicador nunca muestra el panorama completo, así que la llegada de una recesión puede no estar asegurada aún.

*Manuel González y Alberto Carrillo son analistas sénior de Signum Research.