El concepto de las inversiones de impacto es una iniciativa discutida en el pasado Foro Económico Mundial en donde desde hace varios años surgió el diálogo sobre las nuevas tendencias en las que se han de invertir los recursos.

Se considera que el uso de los capitales debe de estar motivado por la intención de crear un bien social o ambiental con resultados medibles.

Esto es, la tendencia mundial apunta a que se ha de considerar en forma específica y positiva el canalizar el capital financiero, incluyendo el impacto social.

Al respecto, el pasado 25 de enero, en el foro Investing Impact se expuso que para incluir el capital social en las inversiones se han de considerar las principales áreas de interés para el inversionista tales como: estudiar la toma de decisiones para distribuir su cartera y qué papel debería desempeñar la inversión de impacto en su portafolio de inversión.

Segundo, comparar rendimientos financieros de los inversionistas de impacto con los rendimientos de mercado; y tercero, compartir los esquemas replicables y la importancia de buscar oportunidades de nuevos proyectos en las economías emergentes.

La inversión en la innovación social parece que unifica a los gobiernos alrededor del mundo, tal es el caso de la legislación del gobierno de Brasil hace unos años y, más recientemente, el Fondo de Innovación Social del presidente Obama, así como la iniciativa de la nueva economía mundial de impacto.

Bajo este concepto, inversionistas, fundaciones, gobiernos, universidades y empresas sociales cumplen con su parte, ya que no se refiere sólo a la atracción de recursos con fines sociales, sino a la aplicación de éstos en proyectos productivos de alto impacto social.

En México, de acuerdo con datos del Centro Mexicano para la Filantropía, existen 170 fundaciones registradas cuya aplicación de recursos se divide en diferentes actividades y sectores de apoyo con aplicación compartida de recursos gubernamentales y de financiamiento.

Sin embargo, iniciativas como el Proyecto Estratégico de Seguridad Alimentaria involucran la acción de dichas fundaciones a través de diversas organizaciones no gubernamentales, y actualmente a los gobiernos estatal y federal.

Es, por tanto, importante introducir el cálculo de los beneficios sociales para la toma de decisiones de inversión, pero considero que el tema no debe tratarse sólo para las iniciativas dirigidas a invertir en capital social, por el contrario, se han de sumar al cálculo el resto de los recursos financieros y gubernamentales que se apliquen al mayor número de inversiones que promuevan los mejores proyectos productivos a nivel nacional.?

*Angélica Fermoso Gómez es especialista de la Subdirección de Diseño de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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