Resulta que en la última sesión del Consejo de Salubridad General (CSG) que lleva el doctor José Santos Preciado ya se tomaron cartas el asunto para implantar un plan de emergencia ante la urgencia de atender las graves señales de intoxicación por plomo en sangre en la población mexicana.

La existencia de plomo en distintos productos que consumimos —como los de limpieza, los trastes de barro— y en procesos productivos como la minería es demasiado grave pues las consecuencias pueden ir mucho más allá de lo que imaginamos.

Los problemas derivados de la intoxicación por plomo entre los mexicanos pueden estar elevando los índices de daño renal y anemia en niños, así como las afecciones en el sistema nervioso central impactando el coeficiente intelectual y la concentración. E inclusive podría ser factor para la incontrolable violencia que vivimos, pues es uno de los efectos del plomo en el organismo en adultos.

Ello no es cualquier cosa porque significaría que una proporción importante de mexicanos vive con un nivel de toxicidad tal en su cuerpo que les está limitando su desarrollo y su calidad de vida en muchos sentidos, y como siempre el mayor efecto es en el segmento de menos recursos. Ya son varios indicios que deben prender las alarmas del problema. El último irrebatible fue la Encuesta Nacional de Salud 2019 que reveló un dato contundente: en localidades de menos de 100,000 habitantes hay cerca de 1 millón de niños de entre uno y cuatro años que tienen niveles tóxicos de plomo en sangre. En esa misma encuesta, se registra un número similar de niños con anemia; habría que ver si son los mismos...

El origen del problema es multifactorial, pero en principio es la nula regulación. A México ingresan cargamentos de todo tipo de productos con plomo y atraviesan nuestras fronteras sin el mínimo control cuando en otros países los productos de plomo son de trato de lo más delicado y obligan a valorar el riesgo antes de importarlos. No es que las aduanas no cumplan sino que ni siquiera hay reglas a las cuales puedan ceñirse.

Por poner un ejemplo, hay limpiadores de grasa con plomo que no advierten sobre precauciones en su uso cuando su nivel de toxicidad es de tal riesgo que pueden derivar en cáncer e incluso en alteraciones genéticas.

El Consejo de Salubridad tomó el tema desde septiembre del 2019 cuando expertos presentaron un primer diagnóstico de la situación. Ahora en su última sesión la semana pasada, el consejo en pleno decidió acelerar el paso con siete líneas de acción y empezar con un programa para la gestión y el control de sustancias químicas liderado por la doctora Leonora Rojas-Bracho.

Entre esas líneas está el desarrollo de una ley general de sustancias químicas. Entre las primeras acciones hay un plan junto con el Fondo Nacional de Artesanías para reordenar y regular la producción de trastes de barro que son cocidos en hornos a temperaturas bajas sin lograr una suficiente fijación del plomo, los cuales se utilizan sobretodo en centro y sur del país. En el norte el problema se abordará con el reordenamiento de la minería y otros procesos industriales.

Siendo el organismo rector del Sector Salud, el CSG decidió dar prioridad al asunto y como máxima autoridad para convocar a todo el gabinete conformó un grupo intersecretarial de trabajo colegiado con la participación de seis dependencias (Educación, Bienestar, Medio Ambiente, Agricultura, Hacienda, Seguridad), así como el IMSS, ISSSTE, UNAM, la Academia Nacional de Medicina y la Academia Nacional de Cirugía. Todos para abordar de frente la intoxicación por plomo.

Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.