Las estadísticas –diría Roy Campos– no mienten: en los últimos 15 años el PRD ha tenido tantos presidentes provisionales como electos. Y pronto podría haber un nuevo interinato, si la presión de las corrientes internas llevara al actual dirigente nacional, Jesús Zambrano, a entregar el cargo.

En este caso porque el trienio para el que fue electo está por concluir en un par de semanas. Esta sucesión interminable de interinos inició en 1999, cuando Andrés Manuel López Obrador dejó la presidencia nacional perredista.

Cierto es que el PRD tuvo a su primer presidente interino desde el mandato inaugural de su fundador, Cuauhtémoc Cárdenas, quien de allí saltó a la candidatura presidencial y dejó la dirigencia partidista durante casi un año en manos de Roberto Robles Garnica.

En 1999 López Obrador se retiró anticipadamente y anunció que regresaría a su natal Tabasco (aunque brevemente, pues unos meses después fue nominado a la jefatura del Gobierno del DF por una coalición de partidos de izquierda). Y es que la elección interna, en la que compitieron Amalia García y Jesús Ortega, terminó en un empate virtual porque el árbitro interno, José Barberán, denunció trampas de ambos candidatos y en vez de cantar a un ganador recomendó repetir los comicios.

AMLO no quiso quedarse más tiempo del que había sido electo y desatendió el ofrecimiento de prorrogar su mandato, formulado en un Consejo Nacional por los líderes de las principales corrientes partidistas, quienes luego alcanzaron un acuerdo para dejar en el interinato a Pablo Gómez Álvarez, quien quedó a cargo de reponer la elección y entregó el partido a Amalia García.

En marzo del 2003 Rosario Robles fue electa presidenta nacional del PRD y un año después renunció al cargo. En su lugar quedó Leonel Godoy Rangel.

En 2008 el cochinero en el que se convirtió la interna, que disputaron Jesús Ortega y Alejandro Encinas, propició un nuevo interinato de ocho meses, que cubrió José Guadalupe Acosta Naranjo. El quinto interinato podría llegar pronto, si el Consejo Nacional del PRD -dominado por Nueva Izquierda– cediera a presiones internas, que exigen la salida del actual dirigente nacional, Jesús Zambrano, quien tendría que haber convocado a la elección de su sucesor y entregar el cargo el 21 de marzo.

A fines del año pasado, sin embargo, el PRD modificó sus documentos básicos en un Congreso Nacional y la validación de esos instrumentos legales por parte de la autoridad electoral no llegó a tiempo. Y ahora, menos por rezones objetivas: el cambio del IFE a INE.

Procede un interinato , planteó formalmente el ex senador Carlos Sotelo, a nombre del movimiento Patria Digna. Nadie debiera insistir en una maniobra interna que pretenda la continuidad del actual bloque dirigente e impedir a la base militante del PRD el ejercicio de sus derechos fundamentales de elegir y ser elegidos en la integración de nuestros órganos de dirección política .

Zambrano, con el respaldo de Nueva Izquierda, buscaría una prórroga de su mandato y quedarse al frente del PRD por lo menos medio año. Otros creen que buscaría quedarse hasta el 2015.

No sería la primera vez. Hace tres años hubo un intento similar , recordó el ex delegado en Tláhuac Gilberto Ensástiga, otro de los dirigentes de Patria Digna. No quisiéramos estar frente a la reedición de esas prácticas antidemocráticas. Dentro del PRD nunca se ha dado una prórroga de mandato y nosotros sostenemos que esa tradición debe respetarse .

¿Tradición versus mandato legal? Zambrano acudió al IFE para formular una consulta sobre su permanencia en el cargo. Los consejeros electorales resolvieron, por unanimidad, que no puede emitir la convocatoria para renovar los órganos de dirección hasta que no se aprueben las modificaciones a sus estatutos. Mientras tanto, consideró, sus dirigentes deberán continuar en sus cargos.

Dentro del PRD el Consejo Nacional sería la instancia en la que podrían resolverse estos asuntos, pero no ha sesionado en lo que va del año y tampoco hay fecha para su próxima plenaria. Tampoco ha sesionado la Comisión Política Nacional, una especie de conferencia de las tribus perredistas, cuyas decisiones tienen carácter vinculante.

Sotelo cree poco probable que los consejeros perredistas convoquen a la elección del presidente nacional en marzo y que, por ende, Zambrano entregue en septiembre, con lo que habría una prórroga de facto. No tenemos por qué prorrogar cuatro o cinco, seis meses más a esta dirección. Hay que oxigenar al PRD y la única manera es una nueva dirección interina. Y eso es legal y políticamente correcto , insiste.

Sus quejas contra Nueva Izquierda son amplias y variadas. Los Chuchos -como también se le conoce al bloque mayoritario– no sólo quieren prorrogar el mandato de Zambrano, sino que quieren que sea el Consejo Nacional quien elija a su sustituto.

Ambos insisten en que debe cumplirse la resolución del Congreso Nacional de ser el INE quien organice las elecciones internas del PRD. Es una forma relevante de atajar una práctica de defraudación interna que en otros procesos ha sucedido. Cualquier falta pasaría a ser un delito de carácter federal y perseguido por la autoridad constitucional.