Lo que hace Estados Unidos repercute en todo el mundo. Es su poder y liderazgo. Generar casi un cuarto del PIB mundial lo dice todo.

Los países más influyentes, EU entre los más importantes, cada vez se parecen más en su política económica y son los que fijan los criterios básicos de las organizaciones mundiales que a su vez dictan línea a todos los demás. Se crea una interdependencia entre países e instituciones.

Ahora los países emergentes están decepcionados de la política monetaria de EU, al retirar gradualmente los estímulos que ha realizado la Reserva Federal, la autoridad monetaria más poderosa del mundo, mediante su compra masiva de bonos a los bancos. Esa liquidez permitió elevar el crecimiento económico y el empleo de EU, aunque se reconoció desde un principio que esa decisión sólo era temporal y no permanente. La inyección de recursos también se desvió a la inversión financiera en los mercados emergentes, buscando rendimientos más altos.

Ante la actual reducción de liquidez, se ha devaluado el peso argentino y se han elevado las tasas de interés en varios países, con el propósito de retener los recursos foráneos. Advierte la dependencia de éstos.

Surgen ahora las incógnitas. Los bancos norteamericanos y la actividad económica se beneficiaron de los estímulos creados, pero al suspenderse vendrán otros problemas si no se da sustentabilidad a la recuperación. Además, hay cambio de guardia monetaria. Los países emergentes receptores de inversión regresarán a una situación difícil si no tienen sólidas reservas monetarias. Tienen que diseñar políticas para enfrentar esta transición.

En la crisis del 29 en el siglo pasado, producto de una política monetaria erróneamente restrictiva, fueron las ideas del Presidente Roosevelt y del economista Keynes, de realizar grandes obras de gasto público, las que permitieron superarla. En el 2007, fueron las ideas del Presidente Obama y del ex Presidente de la Reserva Federal Bernanke, con políticas monetarias no convencionales, las que contribuyeron a la recuperación económica.

Europa se resiste a utilizar esta experiencia para concentrarse en la consolidación fiscal, que tiene efectos sociales destructivos por sus recetas rígor mortis, como son el desempleo, las menores pensiones a jubilados, la congelación de salarios, la reducción del gasto en salud y seguridad social. En pocas palabras, el desmontaje del leviatán filantrópico, producto de los grandes movimientos sociales desde la segunda mitad del siglo XIX.

Hay opiniones audaces como la del economista Dani Rodrik que propone:1) Más transferencias del norte hacia el sur de Europa, 2)Más inflación y 3)Más consumo de Alemania.

Una cuestión importante es que al utilizar en EU la política monetaria para realizar la recuperación, se descartó el gasto público como opción, seguramente porque no se hubiera autorizado, por parte del Congreso, el foso de leones para Obama, en donde los millonarios tienen mayoría, aunque sólo sean 3% de la población. Detestan el gasto público porque no creen que el Estado pueda alcanzar los arbitrajes y equilibrios necesarios.

También se advierte que los estímulos funcionan. Son una necesidad, porque el desempleo castiga hoy y en el futuro.