Las oportunidades de negocio van evolucionando según cambia el entorno macroeconómico y, por lo tanto, el comportamiento del consumidor también cambia. Se recordará que en el siglo pasado estaban muy enfocadas a obtener la mayor producción posible, aun a costa del uso desmedido de los recursos naturales; había disponibilidad y se usaban

Posteriormente el enfoque cambió a satisfacer las demandas del consumidor de acuerdo a sus costumbres de alimentación y el origen de sus alimentos, lo que dio paso a tener racionalidad en el uso de los recursos limitados.

Debido al daño que se ha ocasionado al medio ambiente, las afectaciones climáticas son evidentes y por consiguiente, repercuten en la población humana, por lo cual, es necesario cambiar nuestra forma de producir y de hacer los agronegocios. Es imperativo dar sustentabilidad a la producción agroalimentaria sin perder su vocación de negocio.

El desarrollo de proveedores es altamente compatible con la producción sustentable, ya que conjuga un modelo de integración que busca elevar la productividad y rentabilidad con el uso óptimo de los recursos naturales a través de prácticas amigables con el medio ambiente para reducir su afectación.

Actualmente hay ejemplos interesantes que ya trabajan en estos dos aspectos de manera paralela, por lo que citaré algunos. Producción de café en Veracruz, Chiapas y Oaxaca; actualmente se trabaja en la renovación de cafetales afectados por la roya o avejentados, bajo prácticas amigables con el ambiente para la producción orgánica certificada, se atiende al mercado de exportación demandante de este producto.

Los cafeticultores se integraron a una empresa tractora que acopia y comercializa en un mercado justo que permite que pequeños productores se beneficien y mejoren sus ingresos y condiciones de vida.

La agricultura de conservación para la producción de trigo en el Valle del Yaqui, Sonora. Consiste en el uso racional de agua y suelo, mediante prácticas como la labranza de conservación, uso eficiente del agua de riego, manejo biológico de plagas y enfermedades y nutrición balanceada con biofertilizantes. Se disminuye el uso de agroquímicos y maquinaria, se incrementa la rentabilidad para los agricultores sin deterioro del medio ambiente.

La integración de los agricultores con la Empresa Tractora les ha permitido reducir su costo y mejorar su productividad; la empresa obtiene el producto con las especificaciones necesarias para su exportación, manteniendo una relación de ganar-ganar.

Existen más ejemplos en diferentes redes de valor agroalimentaria que conjugan el programa de desarrollo de proveedores con las mejores prácticas de sustentabilidad y eco-rentables, como es la agricultura protegida para la producción de hortalizas y berries en el Bajío, la porcicultura en Sonora y Yucatán, así como la producción de leche con generación de energía alternativa en el occidente y norte del país.

FIRA, integrante de la banca de desarrollo que coordina la SHCP, ha trabajado con empresarios y proveedores durante varios años promoviendo estas herramientas junto con sus productos: crédito, garantías y servicios de apoyo, para lograr que las diferentes redes de valor sigan creciendo como un negocio rentable y sustentable.

*Eduardo Trejo González,especialista de la Dirección Técnica y de Redes de Valor de FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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