La aportación del sector agroalimentario a la generación del Producto Interno Bruto nacional en el 2016 fue de 1.08 billones de pesos con un incremento a tasa anual de 5.1% en el cuarto trimestre con respecto al 2015

Mucho de lo anterior fue resultado de mejorar la productividad en el sector primario, una mayor demanda en los mercados internacionales de los productos, las variables macroeconómicas que se presentaron en el año, aunado a la evolución y empoderamiento de la capacidad gerencial y directiva de las empresas del sector.

Bastante han contribuido los trabajos de certificación de los procesos productivos, de manufactura, de las buenas prácticas de producción y comercio; pendientes de mejorar calidad, inocuidad y trazabilidad de los productos que le han permiten contar con demanda creciente de los productos agroalimentarios.

Para atenderlos, las empresas han encontrado en la integración una estrategia que les permite contar con un crecimiento continuo en el aprovisionamiento de su materia prima y así mantener atendido a sus consumidores.

Esta estrategia va encaminada a desarrollar a los pequeños y medianos productores de las redes agroalimentarias para atender una necesidad de mercado insatisfecha con la participación de una empresa tractora, quien busca abastecerse de materia prima optima, continua y suficiente, mediante el fortalecimiento de su relación con aquellos productores que cuentan con el potencial para proveerla, apoyándose en herramientas financieras, tecnológicas, organizativas y de gestión de calidad y así, participar en un mercado de mayor valor. A esto se le llama un Programa de Desarrollo de Proveedores (PDP).

Este programa debe contar con actores fundamentales para su funcionamiento como lo son los productores con interés de transformarse en proveedores, con recursos y medios de producción, las empresas tractoras, con conocimiento del mercado, con requerimientos de materia prima y la capacidad de impulsar la red de valor, no menos importante es contar con una estructura técnica, integrada por personal especializado, la industria de soporte, quienes catalizan el modelo de integración y el articulador, con capacidad de hacer las conexiones entre los actores y facilitar el proceso de integración.

El PDP debe dar respuesta a las preguntas siguientes: ¿qué, cómo, cuánto, quién, cuándo y para qué se hace?; que permita diseñar un plan estratégico para reducir la brecha entre el mercado y la industria.

Si bien las empresas cuentan con diversas estrategias para atender su negocio, es necesario entonces, definir que no es un PDP y en ese sentido este programa no es una acción de compra-venta, no es un esquema de financiamiento, se tienen que atender temas como la integración, transferencia tecnológica, información especializada, etcétera; tampoco es una relación unidireccional o de dominio unilateral, no es un esquema de asistencia técnica, debe quedar totalmente claro que el programa no está diseñado para cubrir aspectos de relaciones públicas y gremiales y no es un programa en el que se entre y salga en cualquier momento, sino que se trata de una relación formal, de largo plazo, basada en confianza; por último, no es un medio para obtener apoyos o subsidios.

Por lo anterior, el PDP debe concebirse como una herramienta para incentivar la producción. Mañana abordaré como este programa se complementa con acciones para darle sustentabilidad.

*Eduardo Trejo González, Especialista de la Dirección Técnico y de Redes de Valor de FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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