Sao Paulo, Bra. Mientras que Juan Pablo Longueira Montes, ministro de Economía y Turismo de Chile, y Gloria Guevara, secretaria de Turismo de México, coincidían en esta ciudad en que América Latina debe tomar la industria turística como la actividad económica que integrará a América Latina, los ministros de Economía y de Relaciones Exteriores preparaban su agenda para viajar a México a negociar las modificaciones al Acuerdo de Complementación Económica ACE 55, relativo al libre comercio para la industria automotriz entre ambas naciones.

El contraste es claro, nítido; cuando ambas naciones (México y Brasil) debieron discutir en febrero de este año mayores alcances para integrar su intercambio comercial, Brasil se lanzó con todo a modificar las reglas ya establecidas en el ACE 55 ante la creciente competitividad de México en la manufactura de la industria automotriz, uno de los grandes pilares ya de nuestro país.

Así, en tanto que el ministro chileno Longueira presumía la nueva política de su país de cielos abiertos, Brasil determinaba medidas para proteger su industria automotriz, lo que para varios especialistas no resulta a largo plazo en una protección y más allá de estar en favor o en contra de la media del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, salta a la vista que la decisión es una señal a todo el mundo; los inversionistas globales no sólo invierten en un país pensando en el mismo, piensan en la región en su conjunto.

Para México, un plan B en la integración de América Latina será desde hoy, con el desaguisado de Brasil, la Alianza del Pacífico. México avanzará y hará bien en integrar y fortalecer sus acuerdos comerciales con naciones más serias y responsables de los acuerdos suscritos.

Chile, Colombia, Perú y México avanzan en el Acuerdo Pacífico, las posibilidades reales de integrar estas economías son muchas y ya con la actitud de Brasil se tratará de las posibilidades más serias de disputar a las economías de Asia los diferentes mercados.

De acuerdo con lo que se ha ventilado, el principal logro de este acuerdo es el compromiso de avanzar en la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas entre sus miembros.

El impacto en los negocios podría ser considerable, la declaración establece que en un primer momento se priorizarán los esfuerzos en movimientos de personas, negocios, facilitación del tránsito migratorio, incluyendo cooperación policial; comercio e integración .

La conclusión es que la ruta para América Latina es la integración, la duda es: ¿cuándo se enterará Brasil?

Propuestas para avanzar

Este miércoles se presentan los resultados del estudio Futuro para todos, acciones inmediatas , que es producto de un trabajo entre el Instituto Mexicano de la Competitividad, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado y México Evalúa, en coordinación con el Centennial Group.

Se trata de una revisión práctica y puntual de reformas y políticas públicas concretas que la próxima administración federal debiera implementar de manera integral durante el sexenio para que México logre colocarse como una economía productiva y una sociedad en la que sus ciudadanos gocen de mayor bienestar.

El objetivo básico de este estudio es identificar los temas principales que pueden influir en la trayectoria económica de México a largo plazo y trazar el plan de acción necesario para abordar efectivamente dichos temas.

El estudio es el único que se enfoca sobre todo en los temas multigeneracionales que más probablemente determinarán el panorama a largo plazo; utiliza comparaciones globales para evaluar las fortalezas y debilidades de México a largo plazo, y lo más destacable es que presenta una agenda con prioridades de acciones inmediatas dentro de un marco a largo plazo para abordar los temas multigeneracionales.

La conclusión básica de este estudio es que, a pesar de sus numerosas ventajas, México está en la trampa del ingreso medio . Los países que han caído en dicha trampa tienen salarios que son muy altos como para permitirles ser globalmente competitivos en manufactura básica asociada con mano de obra barata. Al mismo tiempo, estos países aún no tienen las capacidades tecnológicas, el capital humano y las instituciones necesarias para producir productos más sofisticados y competir con los países avanzados.

Comparado con el resto del mundo, el país ha estado esencialmente en la misma posición relativa durante los últimos 30 años. En relación con las principales economías emergentes de Asia, Europa del Este y Brasil, México ha ido perdiendo terreno.