Este artículo arroja una conclusión tan injusta como demostrable. Es injusta porque, en lo individual, muchos funcionarios públicos del sector de las telecomunicaciones y las TIC hicieron un gran esfuerzo por conectar y digitalizar México. Pero como gobierno, el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto no cumplió con las metas de conectividad que se planteó en la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones. Lo anterior debiera ser una enseñanza y advertencia para el nuevo gobierno de López Obrador que, además, enarbola una cuarta transformación (4T). Sin infraestructura de banda ancha esa 4T será o malograda o fracasada. 

Al final de la administración peñista los esfuerzos individuales resultan irrelevantes, porque lo que se evalúa es el cumplimiento o no de los objetivos de inclusión digital. Vivimos en la sociedad de la información y en la industria de las telecomunicaciones los datos hablan por sí mismos. 

En ese sentido, el sexenio de Peña Nieto no se distingue de sus predecesores, que desde Ernesto Zedillo, pasando por Vicente Fox y Felipe Calderón, tampoco cumplieron sus metas de conectividad.

Al inicio dije que este artículo arroja una conclusión injusta. La reforma en materia de telecomunicaciones, la ley secundaria y la regulación fueron muy ambiciosas y exigieron muchos recursos, esfuerzo y talento de las autoridades encargadas de implementar ese nuevo marco jurídico y diseño institucional.

El incumplimiento de los objetivos y metas plasmados en la propia Constitución desde 2013 tiene el agravante (a diferencia de los sexenios anteriores) de que no sólo le fallaron a la Carta Magna sino que además incumplieron el derecho fundamental de acceso a las TIC y su progresividad.

Aquí están los datos que lo demuestran:

1. Conectividad de los hogares y móvil

Le reforma constitucional planteó que la política de inclusión digital debía conectar, por lo menos, 70% de todos hogares. Según el Segundo informe trimestral estadístico 2018 del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), hasta junio de ese año, la penetración nacional de accesos del servicio fijo de internet por cada 100 hogares fue de 52 por ciento. El gobierno quedó a deber, pues el crecimiento en cinco años (del segundo trimestre de 2013 al mismo periodo de 2018) fue de apenas 20.9 por ciento.

Ni siquiera el servicio móvil de acceso a internet alcanzó esa meta constitucional, pues a junio de 2018 la teledensidad de internet móvil fue de 66 por ciento.

El último logro que festejó el diluido gobierno de Peña Nieto fue la firma del nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Nuestros socios comerciales tienen una penetración de internet fijo en los hogares de 86 y 100%, respectivamente. Sin duda, nuestra competitividad se ve mermada por un limitado acceso a las TIC, incluida la banda ancha.

2. Internet de alta velocidad para pymes

La política de inclusión digital también previó que 85% de todas las micros, pequeñas y medianas empresas a nivel nacional contaran con acceso de alta velocidad.

También en este rubro el sexenio falló, a pesar de los esfuerzos descomunales de sus funcionarios. Pero no sólo quedó a deber el gobierno federal, también el regulador, porque la Carta Magna señala que “el Instituto Federal de Telecomunicaciones deberá realizar las acciones necesarias para contribuir con los objetivos de la política de inclusión digital universal”.

Según el Anuario estadístico 2018 del IFT, a diciembre de 2017 la penetración de accesos de internet fijo por cada 100 unidades económicas fue de apenas 43 por ciento. A escala nacional existen más de cinco millones de unidades económicas, de las cuales 94% tiene 10 empleados o menos.

3. Internet tan rápido como la media de la OCDE

La reforma estipuló torpemente que las velocidades de descarga estuvieran de conformidad con el promedio registrado en los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Tanto en velocidad de banda ancha fija como móvil, México ocupa la última posición y además está lejos del promedio de los países de la OCDE. En esta otra meta tampoco se cumplió.

En las tres únicas metas mensurables de inclusión digital previstas en el artículo decimocuarto transitorio de la reforma constitucional no se alcanzaron los resultados. Es injusto recalcarlo pero también es objetivo. Pero no es injusto para los funcionarios que tanto se esmeraron pero sin enfocar sus esfuerzos, muchos de ellos incluso desempeñándose transexenalmente, sino para los millones de mexicanos que quedaron excluidos de la oportunidad digital.

Estas tres metas siguen impresas en el texto constitucional y siguen siendo una obligación para la nueva administración y el IFT. Es claro que la 4T elaborará su propia política de inclusión digital y sus muy particulares metas de conectividad y digitalización distintas a las que no cumplió el gobierno saliente. Por la gran importancia económica, política, social y cultural que tiene la conectividad, la cuarta transformación será digital o no será.

JorgeBravo

Analista de medios y telecomunicaciones y académico de la UNAM

En comunicación

Estudio los medios de comunicación, nuevas tecnologías, telecomunicaciones, comunicación política y periodismo. Autor del libro El presidencialismo mediático. Medios y poder durante el gobierno de Vicente