La posibilidad efectiva surge ante la imposibilidad

G. Ellmann, L'Impensable. 

Los datos sobre egresados universitarios de las carreras de Ingeniería incitan a una reflexión estratégica. Por una excepción, en medio de tantos rubros deficitarios, esos datos son cuantitativamente favorables. El informe proviene de la propia Secretaría de Educación y se presenta con un perfil comparativo: La posición de México en graduados de Ingeniería y tecnologías en el contexto mundial .

En el 2006, egresaron de las licenciaturas 103,000 de un total de 390,000. En el 2102, fueron 124,000 de 476,000. Una primera conclusión: avanza la reorientación de las carreras hacia ingenierías y técnicas, y esta tendencia se mantendrá durante el sexenio 2013-2018. En América Latina, México está a la cabeza de los egresados de las distintas ingenierías. En número, supera a Rusia e inclusive a Estados Unidos, y sólo está por debajo de China que se ha convertido en la primera sociedad tecnológica del planeta. La mala noticia viene en seguida. Al iniciar su carrera profesional y aún después de varios años de ejercerla, casi 90% de los ingenieros no gana más de cinco salarios mínimos, alrededor de 10,000 pesos mensuales. De ese porcentaje, 25%, gana apenas tres salarios mínimos y 5% se encuentra desempleado.

Tres reflexiones sobre esta situación. Primera: el tamaño de la economía es insuficiente, lo que todos saben. Segunda: se explica, en gran parte, la baja productividad, comparada con los otros países, lo que no sucede tanto por una preparación insuficiente de los ingenieros, sino por el retraso tecnológico de las pymes. En Estados Unidos, en su primer trabajo, un ingeniero mal pagado gana 60-100,000 dólares al año. Uno bien pagado, del MIT, por ejemplo, partiría de 200,000 dólares. 

Tercera, históricamente, los ingenieros han construido el rostro físico-cultural del país. ¿Qué se puede ver hacia adelante? Colocarse a la vanguardia de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, las manufacturas, la industria de la energía, la macroingeniería, los nuevos materiales y el sector salud. Estratégicamente, sólo la investigación permitirá innovar. Y sólo la innovación agregará valor al trabajo. Bajo contratos específicos se debe hacer en universidades públicas y privadas. Y en las medianas y grandes empresas, la mitad de sus ingenieros debería dedicarse a la investigación. Producir conocimiento e inyectarlo en el conjunto social: eso es el cambio.