La sombra que persigues,

se te echará encima .

Libro de los Antiguos Misterios.

La economía por delante de la violencia. Y una infraestructura para el 2030 que ensamble empresas así como los mercados interno y externo para lograr un crecimiento que genere empleo y eleve la calidad de las oportunidades de los niños que acaban de nacer y los jóvenes que, para entonces, andarán por los cuarenta. No perder de vista lo fundamental: construir entornos de creatividad para los vivientes singulares, seguir las huellas de la vida.

En cuestión de infraestructura hay que pensar en grande , frase gastada pero estratégica, aun en la venta de Big-Cola. Algunos especialistas advierten que Brasil puede quemarla durante los próximos 10 años, lo que sucedería también a India y Rusia, no se diga a Corea y a Indonesia. Eso la ha entendido China, que actualmente invierte sumas estratosféricas en ese rubro.

Por ello, uno no puede sino inclinar la cabeza, máximo homenaje del cuerpo, frente a los 55 proyectos de infraestructura que impulsarán los siete estados que conforman el llamado Corredor Económico Interoceánico del Norte: Sinaloa, Zacatecas, Chihuahua, Durango, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Un corredor que competería con el Canal de Panamá, elevaría la actividad económica de esas entidades y se convertiría en la pista de flujos comerciales rápidos para el país entero.

Puntos de irradiación de velocidad: puerto de Mazatlán, que en el 2012 estará conectado con Durango por una ambiciosa autopista de 800 kilómetros de túneles y puentes, entre estos Puente Baluarte, el mayor en el mundo sostenido por cables y que en su conjunto representa un verdadero alarde de la ingeniería mexicana; el Centro Logístico Industrial de Durango; la modernización del sistema carretero de La Laguna, y la ampliación del puerto de Altamira en la costa tamaulipeca. Esos proyectos se iniciarán desde ahora con una inversión de alrededor de 6,000 millones de dólares.

Ese corredor tendría que conectarse hacia arriba con Sonora y las dos Californias, sobre todo Punta Colonet, cerca de Ensenada; hacia abajo con Manzanillo y el occidente del país; hacia el centro con una nueva carretera panamericana, y hacia el sur con el Corredor Interoceánico del Istmo, esperado no sólo por los mexicanos que habitan en esas entidades, sino por todos los estrategas del comercio internacional. México, en efecto, gozne del mundo. No todo es violencia. La infraestructura de la velocidad dejaría atrás esa pesadilla.