Esta norma internacional ha permitido el desarrollo de un lenguaje común en materia de responsabilidad social.

Las razones por las que una empresa decide realizar un informe de sustentabilidad son diversas: por obligación, porque se lo solicita su casa matriz, porque sus competidores lo hacen, o porque sus accionistas piden mayor transparencia sobre sus impactos.

Un informe de sustentabilidad permite a la empresa medir y comunicar tanto su compromiso como su progreso en materia de RSE. En el plano ideal, un informe no debería ser sólo una recopilación de datos, sino un ejercicio interno que refleje en dónde está la empresa y hacia dónde va en términos económicos, sociales y ambientales.

Elaborar esta herramienta no siempre es tarea fácil, aunque existen estándares internacionalmente reconocidos, como es el caso del Global Reporting Initiative (GRI); 34% de las empresas presenta dificultades para definir los indicadores y el alcance del informe, y 29% para seleccionar la metodología y las herramientas necesarias para recabar la información, según cifras de nuestro estudio en el 2013, Panorama de la RS en México .

Ante este tipo de dificultades, es frecuente que las empresas opten por solicitar el apoyo de un asesor externo, que puede ayudarlas tanto en la creación, desarrollo y redacción del informe, como en la verificación y aseguramiento, en el caso de aquéllas que eligen trabajar bajo la metodología GRI. Sin embargo, aún con el acompañamiento de un externo, los reportes de sustentabilidad terminan convirtiéndose en una pesadilla tanto para el que lo elabora como para el lector final.

Por esta razón, me atrevo a afirmar que es necesario que exista una responsabilidad compartida entre la empresa, el asesor externo y la firma verificadora. En el caso de la empresa, es muy importante que tenga claro por qué está elaborando el reporte. Como asesores externos, tenemos la responsabilidad de orientar a la empresa en torno a las mejores herramientas para el cumplimiento de su propósito. Esto incluye no solamente la selección de una metodología adecuada para que cada área coopere en la recopilación de los datos, sino también dar un enfoque más crítico, buscando que los contenidos sean atractivos para los diferentes grupos de interés.

En cuanto a las firmas verificadoras, además de validar que los datos que reporta la empresa son correctos, la principal responsabilidad radica en brindar confianza a los grupos de interés respecto de las acciones que reporta la empresa. No hay que olvidar que el actual enfoque de los grupos de interés no está en encontrar empresas perfectas, sino empresas que sean honestas, por lo que las firmas verificadoras también deben proporcionar retroalimentación a las empresas sobre los aspectos que podrían mejorar al momento de reportar.

El gran reto de los informes de sustentabilidad consiste en lograr que éstos se vuelvan una herramienta bidireccional que permita comunicar e intercambiar a la empresa y sus partes interesadas, la gestión de sus acciones en RSE; y para ello, hay que tener presente que el reportar más no significa ser el mejor. Para ser el mejor se requiere reportar estratégicamente y compartir responsabilidades.

*Directora de la agencia de responsabilidad social ResponSable.

Twitter: @RSponsable.