La astucia de la exactitud y la

efectividad hace la diferencia .

Ho Min

La informalidad aparece como un problema multicausal y de consecuencias incalculables. En cuanto a lo primero, un crecimiento económico apenas por encima de un punto durante el largo plazo y un mercado laboral rígido que no coincide con la formación profesional, parecen ser los dos principales factores.

En cuanto a lo segundo, la informalidad desune a las familias, desanima a los jóvenes que se integran por primera vez a la actividad productiva, favorece la delincuencia y se convierte en un tobogán que lleva rápidamente al deterioro social generalizado.

Es evidente que cada uno de los actores involucrados en esta situación algo está haciendo mal, gobierno e instituciones, empresarios, universidades y centros de enseñanza superior. Lo más grave radica en que el proceso de informalización se agrava. Según datos del IMSS, en diciembre del 2000 había 12. 3 millones de asegurados frente a una PEA de 39 millones. Según los últimos datos del INEGI, la Población Económicamente Activa (PEA) en la informalidad llega hoy a 13.9 millones de personas frente a un total de 50 millones (PEA) y la cifra de los asegurados es sólo de 15.9 millones.

La estrategia aplicada hasta ahora para formalizar la informalidad no ha tenido resultados. El apoyo a las pymes ha fracasado y el cerco de la tributación o contra la piratería no sirven sino para extender la informalidad. Hay que cambiar de estrategia, hacer todo diferente a como se ha venido haciendo: diseñar un plan heterodoxo para la informalidad.

La estructura de ese plan tendría tres vertientes: créditos para los informales, asesoría empresarial y oferta tecnológica. Durante cuatro años subsidiar con créditos blandos a las pymes en la informalidad, asesorarlas para que crezcan o exporten, y poner a su alcance las tecnologías industriales y de la información que en cada caso requieran. Todo al mismo tiempo. Los dos años siguientes son de consolidación o de correcciones ejecutivas. Y empezarían a pagar créditos e impuestos hasta el sexto año, en pleno auge, se supone.

Un diagnóstico preciso antecede al plan. Por lo pronto, aparecen como prioritarios el sector de comida rápida en las calles, el textil, juguetes y el de técnicas de la información y la comunicación. Después de seis años o antes, se estarían exportando productos más competitivos que los de China. Y la informalidad estaría generando empleo formal.