Las perspectivas inflacionarias en México para este año van en ascenso, sin embargo, aún se mantienen dentro del objetivo del Banco de México (Banxico), de entre 2 y 4 por ciento.

Por tercer mes consecutivo, en enero los analistas del sector privado encuestados por el instituto central aumentaron su previsión sobre el comportamiento de precios del país. En la última revisión ajustaron su estimación de 3.69 a 3.79 por ciento.

Varios son los factores que eventualmente incrementarán las presiones inflacionarias en los próximos meses, entre ellos la sequía que azota al norte del país; no obstante -del otro lado de la moneda-, también existen otros elementos que anclan el Índice Nacional de Precios al Consumidor en niveles bajos, como la violencia relacionada al crimen organizado.

Las minutas del Banco de México -de la reunión que sostuvieron autoridades del instituto y de la Secretaría de Hacienda- revelaron que un miembro de la Junta de Gobierno comentó que el deterioro en la percepción sobre los niveles de inseguridad pública en algunas localidades del país podría generar presiones a la baja en los precios, mientras que la mayoría de sus integrantes destacó un posible aumento en los productos agropecuarios por las sequías.

En el primer Reporte sobre las Economías Regionales, que difundió el Banxico el año pasado, se puso sobre la mesa que la incidencia delictiva afectó más al norte. En la franja fronteriza, 68 de cada 100 empresarios aseguraron haber sufrido alguna repercusión, mientras que en el sur sólo 48 por ciento. En la parte centro-norte y centro fueron 67 y 61 de cada 100 encuestados, respectivamente.

Precisamente, esa región -del norte- del país mostró el menor crecimiento inflacionario durante 2011. En el noreste, zona conformada por ocho ciudades de seis estados -Chihuahua, Durango, Zacatecas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas-, arrojó el menor crecimiento en precios. En diciembre la tasa anual se ubicó en 3.45%, cuando a nivel nacional fue de 3.81 por ciento.

Bank of America Merrill Lynch destacó en un reporte -recientemente- que la violencia relacionada con el crimen organizado ayuda a contener las presiones de precios en el país.

La inflación es menor en aquellas regiones donde se ha registrado un aumento en las muertes relacionadas al crimen , citó el banco.

Del otro lado está la sequía. La menor oferta de productos agropecuarios, derivado del fenómeno climático, eventualmente generará presiones a la alza en los precios. Tan sólo en diciembre de 2011 la inflación nacional registró una variación de 0.82%, cuando los bienes agropecuarios lo hicieron en 4.29 por ciento.

A su interior destacaron alimentos como la calabacita, que mostró una variación de 41.13%, la sandía con 24.22%, el tomate verde con 19.86% y el Jitomate con 19.39 por ciento.

Así, la sequía y la inseguridad son sólo dos elementos que influyen en el comportamiento de los precios nacionales. A ellos se suman elementos como el tipo de cambio, el desarrollo de la economía internacional y hasta la pelea de las tiendas comerciales por conquistar al cliente, por mencionar algunos.

Falta mucha tela por cortar en este año. Todo pinta que al término de 2012 el gobierno podrá presumir -una vez más- que la inflación está controlada. Sin embargo, la moneda está en el aire y no sabemos la dirección que tomará, ni mucho menos de qué lado caerá.