Una industria con ingresos por 9,000 millones de pesos al año, y en promedio lee cada mexicano 2.9 libros al año. Hay mucho camino por recorrer.

Le adelanto que hoy la industria editorial mexicana está de manteles largos; el motivo: ya tiene casi todo listo para ser el anfitrión del noveno Congreso Iberoamericano de Editores que se celebrará del 21 al 23 de noviembre, en México y Guadalajara, previo a la FIL Guadalajara. Por segunda ocasión, nuestro país será la sede de este evento cuyo negocio depende de los lectores; la primera vez que México fue sede se remonta a 1997. Esta novena edición congregará a los líderes de la industria provenientes de todo el continente y además de España y Portugal.

La industria del libro y, en general, la industria de la generación de conocimiento se encuentran en una transición sumamente compleja, en especial por el cambio en el consumo de contenidos que ha generado el arribo de las Tecnologías de la Información y el explosivo mercado de las telecomunicaciones.

Hoy en día, la industria editorial mexicana emplea a más de 15,000 mexicanos a través de los distintos eslabones de la cadena productiva.

Anualmente, la industria editorial involucra operaciones comerciales por 9,000 millones de pesos, y representa apenas 0.2% del PIB, lo que nos habla de que hay una gran área de oportunidad para crecer, sobre todo si consideramos que -según la última encuesta nacional de Conaculta-, los mexicanos leemos en promedio únicamente ¡2.9 libros al año! Y hay estimaciones de que esta cifra podría ser incluso menor en muchas regiones del país; una verdadera tragedia la cifra.

Hablando del mercado de los libros, la temática más vendida es la de educación básica, con 42.1% de los ejemplares comercializados y 35.7% del monto de facturación. En segundo lugar se encuentran las ediciones de enseñanza de idiomas, con 11.7% y 17.6% de ejemplares vendidos y del valor de venta respectivamente. Las ediciones de libros infantiles se colocan en tercera posición de venta de ejemplares, con 9.4% del total. En esta venta, se incluyen las ediciones compradas por el gobierno para los programas de bibliotecas de aula y escolares.

Es una industria que enfrenta múltiples retos, pero los principales son las políticas públicas que distorsionan el mercado y la piratería. En el primer caso, la cámara de la industria editorial, que encabeza Victórico Albores, buscará insistir con el presidente electo Enrique Peña Nieto y su equipo en la conveniencia de replantear la forma en que se produce y distribuye el libro de texto, con la finalidad de buscar alianzas entre el gobierno y la industria que permitan una evolución del libro de texto que eleve su valor como herramienta de conocimiento.

En el caso de la piratería, de acuerdo con datos Centro Mexicano de Protección y Fomento de los Derechos de autor que preside Clemente Merodio López, se dan decomisos con valor de 15-25 millones de pesos al año. La llamada reprografía (copias fotostáticas) genera pérdidas por 500 millones de pesos al año y la reproducción ilegal en el entorno digital sumó 86 millones de descargas de e-books en el 2011.

Manbit cumple con Enciclomedia: SEP

La Secretaría de Educación Pública (SEP) a cargo de José Ángel Córdova, giró el primer oficio que certifica que uno de los principales proveedores del proyecto Enciclomedia, Mainbit, que encabeza Antonio Sánchez, dio fiel y exacto cumplimiento del contrato multianual de prestación de servicios , reza el escrito. Con dicha comunicación, comienzan a finiquitarse los compromisos de digitalización de aulas de primaria y secundaria públicas de ese programa en el actual sexenio.

El oficio 712.2/23307/2012 establece la liberación de las fianzas emitidas por Fianzas Monterrey 5882294 y 6576449, que Mainbit giró en favor del gobierno federal para garantizar la instalación de computadoras, pizarrones electrónicos, proyectores, impresoras y consumibles, así como y monitoreo remoto de tales equipos conforme a los contratos 59.PE.2005-2010 y P003-2006-11 de Enciclomedia.

De acuerdo con el acta administrativa, el único compromiso al que se obligó cumplir la empresa fue a reembolsar 3.9 millones de pesos en consumibles y equipos no disponibles que fueron robados de las propias aulas, pago que se ejecutó a mediados de este mes de octubre.

Con esto, de los seis proveedores al proyecto valuado en su totalidad en cerca de 18,000 millones de pesos, Mainbit es la primera empresa en quedar liberada de sus compromisos. Y se espera que cuando menos otras dos empresas, TED e Integradores de Tecnología, lo culminen próximamente. Esperemos que así sea.

pedro.suarez@eleconomista.mx