Uno de los mercados que siempre se utiliza como referencia en telecomunicaciones es Chile. Parte de esta distinción se debe a la transparencia que proyectan las autoridades de regulación del sector: han logrado el surgimiento de uno de los pocos mercados de América Latina con pluralidad de actores en la mayoría de los servicios de acceso. Este éxito también se ha ido trasladando al segmento de televisión restringida, en el cual gracias a los servicios satelitales las participaciones de mercado históricas han ido cambiando rápidamente.

La fórmula chilena parece ser sencilla: fomentar el incremento en competencia para que la presión competitiva subsiguiente se traslade en beneficios inmediatos a los consumidores, por medio de menores tarifas y el despliegue acelerado de nuevas tecnologías. Pero no todo se le puede dejar al mercado para que arregle las distorsiones existentes. Las autoridades del país austral también han liderado la región en la aprobación de leyes que directa o indirectamente benefician al usuario, como la de operadores móviles virtuales, la de antenas o la de neutralidad de redes; esta última, la primera en el mundo en regular este tema.

Acorde con el principio de incrementar la oferta por medio de la entrada de más competidores, el gobierno chileno asigna en el 2009 dos bloques de espectro radioeléctrico en la banda comúnmente denominada AWS (1.9 GHz / 2.1 GHz) con el objetivo de que se desplieguen dos nuevas redes de tercera generación en el mercado. Los ganadores fueron VTR principal operador CATV del país, con un bloque de 30 MHz y Nextel, operador que poseía una minúscula red iDEN en el país, con un bloque de 60 MHz. La participación de estos operadores no fue sorpresa para los expertos, pues ambos ya habían intentado incursionar en ofrecer servicios móviles en el país.

Lo que sucede posteriormente con los deseos de ambos operadores debería servir como un llamado de atención al resto de los reguladores de telecomunicaciones de América Latina y el Caribe. Sin entrar en muchos detalles, hay que resaltar que justo en el momento en que se adjudican las dos nuevas concesiones Chile ya superaba el 100% de penetración móvil. Esto significa que la inversión para adquirir un usuario sería mucho más alta para VTR y Nextel si se compara con la efectuada por los operadores ya establecidos. Por otro lado, las continuas demoras en el despliegue de red llevaron a VTR a firmar un acuerdo de roaming nacional con Movistar mientras Nextel lo hacía con Entel. Sin embargo, estos acuerdos no han servido para impulsar el crecimiento de estos operadores. Al 2014, si combinamos los subscriptores de Nextel y VTR, éstos no alcanzan 1% de la participación de mercado móvil en Chile.

Noticias más recientes desde el país andino nos revelan que VTR ha desistido de ser operador con red propia y ha firmado un acuerdo con Movistar para que éste último lo hospede como operador virtual. En el caso de Nextel, debido a dificultades financieras se sabe que la operación local está en venta, pero al tener tan pocos clientes su único atractivo es el espectro radioeléctrico que posee. Por último, la licitación de 70 MHz de espectro en 700 MHz sólo atrajo el interés de los tres grandes operadores móviles del país: Claro, Entel y Movistar.

Si consideramos a VTR como operador virtual y tenemos en cuenta que el otro nuevo entrante que ha superado la barrera de 100,000 clientes es Virgin Mobile, es obvio que el incremento en competencia móvil en Chile se ha dado por medio de servicios mayoristas y no por el despliegue de redes por nuevos competidores.

*José F. Otero es presidente de Signals Telecom Group.