El 2013 se ha presentado como un año donde la economía crecerá y la imagen internacional de México como un país estable se reforzará, generándose un ciclo virtuoso para el crecimiento.

Sin duda, dicho panorama contiene elementos ciertos y si se aprovecha la coyuntura, se crearían nuevas oportunidades para la generación de empleos y la mejora social. Sin embargo, hay varias condiciones para que esto suceda. Creo que una parte importante para mantener las expectativas sobre México son las tan comentadas reformas fiscal, energética, etcétera.

No olvidemos que la actitud del mercado depende de las expectativas y que si éstas no se cumplen al menos parcialmente, la reacción hacia el punto de vista opuesto suele ser rápida y muchas veces desproporcionada.

POSIBLES REFORMAS

En esta entrega, quisiera considerar las posibles reformas desde un punto de vista más general basado en los planteamientos del interesantísimo libro Por qué fracasan las naciones, de Daron Acemoglu y Jim

Robinson.

Su explicación, en forma resumida, consiste en lo siguiente: los países ricos, o al menos prósperos, han logrado crear instituciones incluyentes donde los diversos grupos sociales tienen participación al menos en principio y donde la ley realmente se aplica y es respetada, otorgando garantías de respeto a la persona, propiedad, etcétera.

Esto, a su vez, estimula la innovación científica y tecnológica y la creación de nuevos y decentes empleos, que en última instancia permiten el mejoramiento de la calidad de vida de la población.

En contraste, las instituciones extractivas son controladas por una minoría que explota la ley en su provecho y donde se pierde cualquier estímulo de mejora, no porque la población sea floja o tonta , sino porque cualquier mejora será usufructuada por la pequeña minoría que está en el poder sin beneficiar a la sociedad en general, o sea que la minoría extrae los beneficios en su provecho.

Por desgracia, esta alternativa ha sido la sufrida por la humanidad durante la mayor parte de su historia. Sólo durante los últimos 300 años y en ciertos países se han creado sociedades que, con todas sus imperfecciones, son más inclusivas y han podido generar un desarrollo sostenido.

Otra vez, por desgracia, el hecho de que una sociedad como la inglesa haya sido más inclusiva no evitó que fuera completamente extractiva con sus

colonias.

MÉXICO

Dados estos conceptos, es claro que México ha sido siempre una sociedad extractiva, agudizándose muchísimo esta situación por el colonialismo español y la oligarquía que lo sucedió.

Ni hablar del siglo XX, donde si bien hubo un cierto desarrollo, éste no llegó a la masa de población por la inexistencia de instituciones políticas y económicas incluyentes.

Las privatizaciones de los años 90 sólo sustituyeron monopolios estatales por monopolios privados, algo que era lógico que sucediera debido a la falta de inclusión de la mayoría de la población.

Sólo a fines del siglo XX, y muy lentamente, la sociedad civil logró un cambio al realizarse elecciones libres y empezar un proceso de inclusión política que aún está en desarrollo y que no sabemos si será exitoso. Sin embargo, en el ámbito económico, el avance apenas empieza y tiene también un largo camino por recorrer.

En este sentido es que las tan anunciadas reformas son importantes. Si las reformas no se realizan en un sentido incluyente y los añejos privilegios se mantienen o sólo cambian de beneficiario, el golpe al desarrollo del país será considerable y, en consecuencia, las expectativas de crecimiento real donde la población en general sea beneficiada serán defraudadas.

Las consecuencias financieras negativas serán las primeras en manifestarse, pero las perspectivas para transformar a México en una sociedad moderna, plural, libre, más justa y donde la ley impere, o sea, una sociedad menos extractiva, disminuirán con efectos negativos para la población.

* Esteban Martina es doctor en Física en la UNAM. Su interés principal ha sido la valuación y análisis de riesgo de activos financieros, especialmente opciones y otros derivados. Actualmente es socio director de PRO Consulting.

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