Trump intenta romper los débiles equilibrios internacionales. Es enemigo de las políticas para superar los destrozos del cambio climático; renuncia al gran proyecto de libre comercio del pacifico; al igual que Putin, tiene el objetivo de hacer la desintegración de Europa; en política económica, proteccionismo a pesar de las nefastas experiencias; observa que Putin e Irán quieren repartirse el pastel de Siria. Trump se ha desentendido de los acontecimientos para producir una realidad alternativa y un afán de generar un culto a su personalidad.

Para su país, emite decisiones ejecutivas que básicamente son gestos protagónicos. El resultado es la oposición que ha surgido en su propio partido político, que ya observan sus excesos.

Una caracterización aguda de Trump la hace Felipe González cuando dice: Los muros más peligrosos de Trump están ya construidos y petrificados en su cabeza. Son los que deberían preocupar en Estados Unidos, en México y en el resto del mundo, porque este personaje está al frente de la ‘todavía’ primera potencia del globo .

También era de esperarse que tuviera seguidores de izquierda y de derecha, que lo toman como referencia de estar contra lo establecido sin tener que esforzarse en diseñar nuevas políticas públicas. Su simpleza seduce a los que no quieren complicaciones, pero que desean el poder. Es 100% neoliberal, lo que significa eliminar gastos sociales, lo que pone en interrogante la cohesión social.

Pero hay rechazos. Ya empezó con los agricultores y ganaderos del centro rural del país, que protestan ante la posibilidad de que sus exportaciones se vean afectadas con aranceles. También se resisten los que observan los intentos de derogar el sistema sanitario denominado Obamacare. Y la xenofobia en contra de personas de países musulmanes. Trump está muy lejos de considerar que la fortaleza del Estado democrático es funcional a la cohesión social y a la calidad de bienestar.

Esta experiencia choca con las grandes ideas del pasado sobre democracia y solidaridad; de manera notable, con la creación de la Organización de las Naciones Unidas. También, con la creación de instituciones internacionales para regular el comercio, las finanzas, el desarrollo económico, el empleo. Asimismo, la construcción de la Unión Europea que fija normativas para el desempeño de los países dentro de márgenes tolerables. Lo mismo puede decirse de la OTAN para resolver conflictos bélicos entre países. En pocas palabras, todo el andamiaje institucional que soporta el orden internacional.

Analizando la personalidad de Trump, surge una referencia de Maquiavelo, que dijo: La política es lo que los hombres inventaron para poder lidiar con la inestabilidad de sus pasiones . Parece absurdo que ideas de hace siglos puedan ser vigentes.

Los frentes que abrió Trump en el mundo y en su país tienen un carácter conflictivo. Esto ha significado diferir los asuntos bilaterales con nuestro país. Pero no hay que confiarse porque a Trump, México le repugna. Lo ha dicho.

Mientras tanto, lo que necesitamos hacer es consolidar las instituciones y fuerzas políticas para la gobernabilidad y negociación.

Además, atender un conjunto de amenazas inciertas como son, por ejemplo, las tecnologías que van a crear un enorme desempleo al robotizarse procesos industriales, los monopolios y las mafias del narcotráfico y la inmigración procedente de Centroamérica, origen y tránsito de migrantes.