El proceso de crecimiento económico no es como cuando se infla un globo, es decir, no es uniforme ni en tasas ni en tiempo para todos los sectores. Más bien, es como un campo de hongos, en donde unos sectores crecen mientras otros se expanden a una menor tasa o inclusive permanecen estancados. Aunque hay factores de demanda que influyen en el crecimiento sectorial como por ejemplo diferentes elasticidades de ingreso, la fuente principal de expansión de un sector en particular la constituye un incremento en la productividad factorial total que se deriva de la introducción de cambios tecnológicos. Es así, que el cambio tecnológico es, en una trayectoria de largo plazo, la principal fuente de crecimiento económico sostenido.

El mediocre crecimiento que ha registrado la economía mexicana en las últimas décadas ha sido básicamente el resultado de la acumulación de factores de la producción (capital y mano de obra), ya que la productividad factorial total ha estado estancada, es decir, no ha habido en la mayor parte de los sectores de actividad económica una modernización tecnológica. En la agricultura, la estructura de propiedad de la tierra en donde una parte significativa son ejidos y, sobre todo minifundios, impide su modernización.

En el sector manufacturero, la enorme cantidad de establecimientos operando en la informalidad significa muy pequeñas unidades productivas que no tienen ni el incentivo ni la capacidad para introducir cambios tecnológicos en su proceso de producción. Finalmente, en el sector de servicios, quitando algunos subsectores que se han modernizado con la informática, es tradicionalmente uno en donde el proceso de producción y comercialización prácticamente no varía tecnológicamente, por lo que la productividad por trabajador está estancada.

De lo anterior se deriva que es necesario un cambio significativo en el arreglo institucional que establece las reglas formales bajo las cuales operan los sectores de actividad económica, uno que incentive la modernización de los procesos productivos. En la agricultura, mantener el esquema de minifundios sólo garantiza su estancamiento y la perpetuación de la pobreza. En el sector manufacturero y en el de servicios, los altos costos de estar en la formalidad derivada de una regulación excesiva e ineficiente resulta en la persistencia de tecnologías obsoletas de producción y en el estancamiento.

Ésta ineficiente estructura de organización productiva, en donde no existen los incentivos para la modernización tecnológica, se refleja en que, en México, sólo se destina 0.3% del PIB a ciencia y tecnología. No es un problema de recursos públicos, sino uno en el que las empresas mexicanas simplemente no tienen el incentivo para destinar recursos a este rubro. Y mientras no cambie la estructura de incentivos para la modernización tecnológica, la productividad factorial total seguirá estancada y el crecimiento económico seguirá derivándose únicamente de la acumulación de los factores de la producción.

Aclaración. En el artículo de hace dos semanas, dije que uno de los factores que inhibían el crecimiento era la existencia de prácticas monopólicas por parte de los notarios. Reconozco que fue aventurado, ya que no existe sólida evidencia de colusión; sin embargo, la estructura uniforme de aranceles que cobran los notarios por sus servicios inhibe la competencia en este importante sector. Más aun, las restricciones artificiales de entrada que derivan en que sólo existan menos de cuatro notarios por cada 100,000 habitantes, por debajo del número óptimo, sí generan una pérdida en el bienestar social.

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