Como referí en el artículo pasado, uno de los graves problemas que enfrenta la economía mexicana ha sido su incapacidad para crecer a tasas más elevadas y sostenibles, lo cual se ha traducido en la imposibilidad de reducir la alta incidencia de pobreza; 52 millones de mexicanos viviendo en situación de pobreza son muchos y es, en consecuencia, indispensable instrumentar políticas públicas que deriven en un mayor crecimiento económico. Qué deriva en un mayor crecimiento económico es, desde un punto de vista teórico, un misterio, pero sí queda claro cuáles son los elementos que lo inhiben.

En primer lugar, destaca lo relativo a los derechos privados de propiedad. Éstos, que se entienden como la asignación exclusiva de un recurso para que su propietario haga libremente uso de éste sin afectar en su utilización los derechos de terceros, sonesenciales para el desarrollo económico.

Cuando los derechos privados de propiedad están eficientemente definidos en el marco legal y eficientemente protegidos por un Poder Judicial independiente, imparcial, eficiente y expedito, uno que efectivamente garantice el cumplimiento de los contratos entre agentes económicos privados y entre éstos y el gobierno tiende a generar una mayor certidumbre, lo que deriva en una mayor eficiencia en la asignación de los recursos y, más aún, alinea los incentivos para la inversión y el crecimiento económico. En México, la protección judicial de los derechos privados de propiedad es deficiente y, pese a ello, esto no parece ser una preocupación del gobierno que acaba de iniciar.

Segundo, la estabilidad macroeconómica, derivada de un manejo responsable de las finanzas públicas, así como del ejercicio de la política monetaria cuyo único objetivo sea mantener la estabilidad de precios. En este rubro, se ha hecho relativamente bien, pero con asegunes.

Las finanzas públicas son relativamente sanas, pero débiles, derivado de un diseño del sistema tributario ineficiente y lleno de huecos que no generan para el gobierno una sólida recaudación, por lo que sigue siendo notoriamente dependiente de los ingresos petroleros. Por el lado de la estabilidad de precios, aunque obviamente es un gran avance haber bajado la inflación a un nivel de alrededor de 4% anual, ésta sigue siendo relativamente elevada. ¿Cuál será la reforma tributaria que proponga el gobierno de Peña Nieto? ¿Pasaría por el Congreso?

Tercero, la regulación de los mercados. Una regulación eficiente, ligera y transparente que minimice los costos de transacción y que permita una mayor movilidad de los factores de la producción y que los mercados operen en un contexto de competencia, genera los incentivos para una asignación eficiente de recursos, para la expansión de las empresas, para la introducción de cambios tecnológicos y una mayor productividad de los factores de la producción.

En México, la baja tasa de crecimiento económico de los últimos años se explica porque la productividad factorial total no ha aumentado, derivado de la enorme cantidad de establecimientos muy pequeños, muchos operando en la informalidad, lo que se traduce en tecnologías obsoletas. Nos enfrentamos a una enorme carga burocrática que inhibe el crecimiento. ¿Qué hará el gobierno al respecto?

Cuarto, la corrupción. Como ya he referido, la corrupción es un juego de suma negativo que destruye los incentivos para el crecimiento económico. En México, la incidencia de corrupción es notoriamente elevada. ¿Podrá el gobierno abatirla? ¿Cómo se controlará a los 32 señores feudales que gobiernan las entidades y a los alcaldes? Enorme reto.

Seguirá.

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