La Secretaría de Salud autorizará importaciones de insumos para atender a los pacientes con coronavirus. Los hospitales carecen de ventiladores respiratorios y del equipo mínimo de protección para el personal médico.

Por fin el gobierno federal se dio cuenta de que, también en México, enfrentamos una emergencia sanitaria, y decretó una serie de acciones, por cierto muy desorganizadas, para enfrentar la pandemia en el país.

Mediante un decreto, el pasado viernes liberó las compras públicas y la importación de equipo médico, medicamentos y agentes de diagnóstico para atender la emergencia sanitaria del coronavirus y decidió eliminar la marabunta de trámites que significa la Ley de Adquisiciones y Arrendamientos del Sector Público y la excesiva regulación sanitaria de las importaciones.

La Secretaría de Salud vivió en carne propia lo engorroso de su regulación para importar insumos sanitarios y de la lentitud de sus trámites. Viacrucis que los profesionales del sector sanitario enfrentan todos los días.

En lo inmediato lo que urge son más pruebas para detectar el Covid-19. La Secretaría de Salud deberá generar una estrategia para habilitar la red de laboratorios públicos y privados en México e importar los insumos y agentes de diagnóstico; urge conocer el número de contagiados y tomar todas las medidas pertinentes.

Por algún motivo, la estrategia voluntaria o involuntaria del gobierno federal en este asunto ha sido retrasar la aplicación de pruebas masivas para detectar a los contagiados. O no quiere o no puede conocer el número de contagiados, un insumo necesario para la contención y control de la pandemia. Se me ocurre, no sé cuál sea la opinión del Dr. López-Gatell al respecto.

En tiempos normales entre los requisitos de la Cofepris y del Indre, en un par de años podría importar una prueba de Covid-19.

En el decreto se menciona que la Secretaría de Salud “autorizará las importaciones”, es urgente que el doctor Jorge Carlos Alcocer Varela haga público el procedimiento para obtener dichas autorizaciones. Los hospitales carecen de ventiladores respiratorios y del equipo mínimo de protección para el personal médico.

Por lo pronto, la SFP, con toda la parafernalia de las licitaciones, y la Cofepris, con su excesiva regulación y ostentosa burocracia, quedaron fuera de la jugada. ¿Y cómo no? Como dicen los clásicos, ¡si no ayudas no estorbes! Te lo digo José Alonso para que entiendas Irma Eréndira.

Cuando acabe la pandemia —que va a acabar—, además de organizar un comilona de epopeya, es menester revisar dichas regulaciones. No podemos volver a lo mismo, son obsoletas y verdaderos focos de corrupción.

Querido lector, es tiempo de quedarse en casa, está en riesgo nuestro bien más preciado: la salud. Cuídese mucho.

Twitter: @ErosalesA

Eliseo Rosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.