Los resultados de la encuesta trimestral nacional GEA-ISA (17-19 de febrero, 1,000 entrevistas) ofrecen interesantes pistas del momento político que vivimos. Destaco cinco datos.

1. La aprobación a la gestión presidencial no está en su mejor momento. Dividida la opinión ciudadana, en esta ocasión 47% aprueba el trabajo del presidente Calderón, mientras que 49% lo desaprueba. Para verlo en perspectiva, compárese -2% neto de Calderón con +26% que registraba Vicente Fox en el mismo momento de su administración.

2. En contraste con lo anterior, la opinión ciudadana denota optimismo frente al desempeño de la economía. Por segundo trimestre consecutivo, las expectativas ciudadanas respecto del ingreso familiar, la posición laboral, el poder de compra y el acceso a crédito continúan en ascenso. El índice que pondera las mencionadas variables se sitúa en 103 puntos, cifra no vista desde principios del 2008, antes de la recesión económica internacional.

3. La seguridad pública sigue siendo el tema prioritario para la población y aquí también hay señales encontradas. Luego de cinco años de enfrentamientos, es notable que seis de cada 10 ciudadanos siguen apoyando los operativos del gobierno federal y la participación del Ejército en los mismos. Sin embargo, en la misma proporción, la gente pide cambios a una estrategia oficial que no alcanza a dar tranquilidad a la población.

4. La contienda presidencial se anticipa competida. Enrique Peña Nieto se mantiene al frente con 43% de intención definida de voto, mientras que Josefina Vázquez Mota registra 35% y López Obrador se queda con 21 por ciento. El ascenso de la panista obedecería al impacto positivo de su nominación. Para poner el dato en contexto, en esta misma encuesta AMLO subió 5 puntos luego de su designación y, hace seis años, Calderón ganó 8 después de ser electo candidato presidencial del PAN.

5. Aunque suene trillado, cabe recordar que estos datos no son pronóstico, sino la imagen de salida a tres semanas de que empiecen formalmente las campañas electorales. Lo esperable es que las preferencias se muevan conforme vayamos conociendo las propuestas concretas de los candidatos. Si consideramos que 71% de la población se siente insatisfecha con el funcionamiento de la democracia o que cuatro de cada 10 ciudadanos está dudando en acudir a votar, el verdadero reto para los políticos será convencer a un electorado cansado e inconforme de que su participación vale la pena.

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