Exactamente, el 26 de febrero del 2014 publiqué esta columna con el título: Ifetel: un compromiso histórico , y dije: Vaya compromiso que en la conferencia de prensa del viernes pasado asumió el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel). A pregunta expresa, el presidente del organismo, Gabriel Contreras, contestó que de confirmarse la simulación de actos jurídicos mediante la cual Telmex detenta el control de facto de Dish, la sanción que corresponde aplicar es la revocación de los títulos de concesión, tanto de Telmex como de Dish.

Lo dicho por el presidente del Ifetel es puntualmente cierto; sin embargo, lo que más llamó mi atención fue la claridad y contundencia con que lo dijo. En el pasado, ante una consecuencia jurídica tan grave, los funcionarios públicos hubieran cantinfleado con tal de no comprometerse. Ya sabe, nos hubieran recetado alguna de las típicas frases huecas con que la burocracia solía escurrir el bulto, tales como: ‘Llegaremos hasta las últimas consecuencias’, (sin decir cuáles son éstas), ‘Se aplicará toda la fuerza de la ley’, (sin decir a quién o a quiénes), o ‘Se respetará el Estado de Derecho’, (sea lo que sea que eso signifique en un país lleno de simulación y engaño) .

Pues bien, resulta que casi un año después, el Ifetel confirmó que la operación entre Telmex y Dish implicó una concentración que iba más allá de los inocentes acuerdos de facturación y cobranza con que pretendieron engañar a todas las autoridades desde el 2008, y multó a ambas por ocultar los contratos que así lo demostraban y que dio a conocer Carlos Mota de El Financiero en febrero del año pasado. Hasta aquí todo muy bien. Pero, de entrada ¿por qué ocultaron Telmex y Dish esos contratos? Porque Telmex tiene expresamente prohibido en su título de concesión prestar de manera directa o indirecta servicios de televisión al público, ya sea abierta o restringida.

Pero, ¿por qué la revocación de los títulos de concesión de Telmex y Dish? Porque así lo dice el tercer párrafo de la fracción I del artículo octavo transitorio de la reforma constitucional del 11 de junio del 2013: El (Ifetel) sancionará con la revocación de la concesión a los agentes económicos preponderantes (Telmex y, quizá, Telcel) que se beneficien directa o indirectamente de la regla de gratuidad (transmitir gratis las producciones de la televisión abierta), a través de otros concesionarios (Dish), sin perjuicio del pago de las contraprestaciones que correspondan. También se revocará la concesión a estos últimos (Dish) .

Es público y notorio, porque así lo ha hecho saber mediante campañas publicitarias, que Dish se ha beneficiado de la regla de gratuidad del must offer desde el 12 de junio del 2013 y hasta la fecha. Existe una resolución firme del Ifetel (recordemos que ya no hay suspensión en el amparo) que acredita que Telmex comparte el control y beneficios de la operación de Dish y, por tanto, se benefició y se beneficia indirectamente de la regla de gratuidad, a pesar de haber sido declarado como agente económico preponderante desde el 6 de marzo del 2014. Con lo que volvemos al inicio de este artículo. En palabras del presidente del Ifetel, Gabriel Contreras, la sanción que corresponde aplicar es la revocación de los títulos de concesión, tanto de Telmex como de Dish.

¿Aplicará el Ifetel la letra y espíritu de la Constitución? ¿O hay personas que por su riqueza desmedida están por encima de la Constitución y de toda ley?