La democracia es un fenómeno reciente. Sus antecedentes se remontan a la Grecia antigua, pero en el mundo moderno aparece con la Guerra de Independencia de Estados Unidos y con la Revolución Francesa como la manera de llegar al poder evitando las guerras civiles. En México surge con efectividad a fines del siglo pasado con las reformas que permitieron el triunfo de Vicente Fox, dando lugar a la alternancia presidencial. El periodo neoliberal de los últimos 30 años trajo la democracia plena, pero también trajo descontento social, lo que dio pie a la elección de AMLO.

La democracia funciona mejor cuando las diferencias entre grupos son moderadas, y es vulnerable cuando aparecen grupos intolerantes que buscan hacerse del poder para imponer su punto de vista. Las diferencias ideológicas sobre la manera como se considera que deben funcionar las sociedades influyen en los líderes populistas que surgen del descontento social. Estas diferencias tienen que ver, entre otras, con la dominancia racial o cultural, las creencias religiosas o la disminución de derechos de propiedad. Los descontentos con la globalización apoyan a líderes que prometen cambiar el statu quo que les es adverso. En Estados Unidos viene una contienda entre extrema derecha y extrema izquierda, en caso de que Bernie Sanders logre la nominación demócrata, lo que será una prueba importante para su democracia.

Trump, AMLO y Johnson son líderes populistas que surgen del descontento y que tratan de imponer su visión. Igualmente sucede con gobiernos de derecha o izquierda en América Latina que surgen por la vía democrática y que luego se vuelven autócratas, como Chávez y Maduro en Venezuela, o Evo en Bolivia. Cuba simplemente no permite la libertad política. Trump es resultado del desencanto y “America First” se refiere a la reacción de grupos que se sienten amenazados por la globalización. AMLO surge del hartazgo con el pasado y del descuido hacia grupos marginados. Ambos buscan representar a su base electoral frente a la que aparecen como protectores y ambos tienen instintos autoritarios, son narcisistas y son intolerantes. Sobran líderes que llegaron al poder por la vía democrática que se convirtieron en dictadores. Si la sociedad es tolerante con los intolerantes será devastada por ellos, por lo que es indispensable esforzarse por hacer valer los derechos democráticos frente a los gobernantes autoritarios.