Tras el primer año de la actual Administración, el 2020 representa una gran oportunidad para que las compañías de energía sigan avanzando en llevar a cabo mayores y mejores  programas para el desarrollo social de la población mexicana.

Si bien un proyecto energético trae consigo una derrama económica, a través de la creación de empleos con diferentes grados de habilidades, el incremento en la demanda de la oferta local impulsando negocios existentes y fomentando la creación de nuevos, así como el arrendamiento de tierras en su mayoría ejidales; es imperativo que las empresas busquemos afianzar un compromiso social a largo plazo con las comunidades vecinas para impulsar, en conjunto con los tres órdenes de Gobierno, la consecución de sus objetivos comunitarios para alcanzar una mejor calidad de vida.

Por lo anterior, la Iniciativa Privada ha llamado la atención del Presidente Andrés Manuel López Obrador al anunciar inversiones millonarias y la implementación de acciones enfocadas en proyectos de educación, sustentabilidad y desarrollo comunitario los cuales van de la mano con la esencia de los programas impulsados por su Gobierno.

Durante las conferencias mañaneras, el Presidente reconoce la importancia y hace un llamado a la Iniciativa Privada para actuar con una gran responsabilidad social, haciendo énfasis en que México necesita empresas éticas y comprometidas en todos los ámbitos: social, laboral, medioambiental y económico para lograr la implementación de una política productiva que propicie un Estado de Bienestar.

En términos de lo señalado por el Presidente, dicha política productiva debe considerar: el apoyo a la economía popular, el fortalecimiento del mercado interno, el impulso a proyectos para el desarrollo regional, el fomento de la participación de la iniciativa privada y la intensificación del comercio exterior aunado a la atracción de inversión extranjera.

Es así, que la Iniciativa Privada juega un papel fundamental para alcanzar ese Estado de Bienestar.

En este sentido, la Iniciativa Privada a través de sus proyectos de energía, no solo provee de seguridad energética al país, sino que categóricamente  tiene el mandato de ser catalizador de desarrollo social positivo en las comunidades donde se desarrollan sus proyectos, por lo que es importante que las empresas con presencia en México sigamos trabajando en conjunto con las comunidades y el Gobierno para implementar estrategias de negocio con una visión enfocada hacía las causas sociales y sustentables, con el fin de traer mayores beneficios a la vida de los mexicanos y lograr un crecimiento económico armonioso que fortalezca las condiciones de la estructura social y productiva de México.