De la reunión entre la cúpula de cúpulas, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), que preside Juan Pablo Castañón, y el candidato triunfador Andrés Manuel López Obrador no puede inferirse otra cosa más que inició la luna de miel entre la iniciativa privada y el que será el nuevo jefe del Ejecutivo.

Las descalificaciones y las ofensas quedaron atrás.

Ayer todo fue “miel sobre hojuelas”.

Nadie podía creer que, apenas unos días atrás, había enormes diferencias entre las partes.

Castañón convocó a los dirigentes y asistieron 180, con lo que se registró asistencia récord. Se alcanzó una notable representación empresarial.

Cargada empresarial

En los días previos ya se había observado la “cargada” de los empresarios.

Todas las organizaciones reconocieron al virtual presidente de México y se comprometieron a trabajar con él.

El Consejo Mexicano de Negocios, presidido por Alejandro Ramírez; la Asociación de Bancos de México (ABM), presidida por Marcos Martínez; la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles (AMIB), encabezada por José Méndez Fabre; la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (Amis), Manuel Escobedo; la Cámara Nacional de Aerotransportes, presidida por Sergio Allard, entre otras, todas felicitaron al candidato triunfador.

Incluso a título personal, el presidente de Grupo México, Germán Larrea, felicitó al virtual presidente de la República y hasta encontró coincidencias con él.

Reconciliación

Las diferencias entre los representantes de la iniciativa privada y Andrés Manuel López Obrador simple y sencillamente no salieron a relucir.

Durante la reunión del CCE no hubo reclamos ni diferencias de ningún tipo. Por el contrario, hubo cordialidad y puntos de coincidencia.

Los asistentes rumoraron que López Obrador “parecía otra persona”.

Les aseguró que su gobierno será austero, incluso mencionó que el gobierno “se va a quedar prácticamente sin camisa”, que ejercerá el gasto de manera controlada, que aumentará la seguridad en todo el país, abatirá la corrupción y mantendrá buena relación con EU. Además de que va a aumentar la inversión nacional y se reuniría cada tres meses con los empresarios y buscará el apoyo a los jóvenes “ninis”.

El exhorto del candidato de la coalición Juntos Haremos Historia a la reconciliación está cristalizando.

Y qué bueno, en beneficio de México más vale trabajar juntos y unidos.

Sin embargo, es poco probable que las amplias diferencias que marcaron la campaña electoral queden enterradas para siempre.

Tarde o temprano tendrán que salir a relucir los puntos de vista diferentes y los desencuentros.

En este primer encuentro no se tocaron los temas espinosos como las reformas energética y educativa y la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Por su parte, el virtual presidente reiteró el mensaje que el sector privado deseaba escuchar: se mantendrá la estabilidad macroeconómica, la responsabilidad fiscal, el respeto a la autonomía, el mercado cambiario de libre flotación.

NAIM, ¿sí o no?

Sin embargo, en una entrevista con Carlos Loret, el que será el secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, dijo, en torno a la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, que hay tres opciones: 1.- Construirlo en Santa Lucía; 2.- Continuar la construcción; 3.- concesionarlo.

En otro foro, el actual secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, insistió en que la construcción del NAIM debe continuar porque hay mucho en juego.

De acuerdo con los expertos del Nuevo Grupo Aeroportuario, que encabeza Federico Patiño, si se detiene su construcción, se generaría un enorme costo.

El NAIM tiene captados para su financiamiento alrededor de 10,000 millones de dólares, entre los bonos verdes, una línea de crédito, el Fibra E y la porción del Presupuesto de Egresos de la Federación. A la fecha están comprometidos 158,601 millones de pesos, de los cuales ya se han erogado 43,606 millones de pesos.

Por eso, la sola interrupción en su construcción generaría un enorme costo.

Y en caso de cancelarse, no sólo implicaría un costo mayúsculo, sino que implicaría enorme descrédito frente a los inversionistas internacionales porque es un proyecto en el que participan muchas empresas nacionales y trasnacionales.

El efecto que tendría quitar al Nuevo Grupo Aeroportuario el control o si se decide concesionarlo, ocasionaría un “aceleramiento de la deuda”, lo que implica que todos los recursos tendrían que destinarse al servicio de la deuda.

Se tendría que pagar de inmediato los 6,000 millones de dólares colocados en bonos verdes, que fueron contratados a tasas muy bajas y tendrían que pagarse a tasas más altas.

Podría registrarse una demanda internacional y un riesgo reputacional, que llevaría años superar.

Concesionar el aeropuerto —dicen los expertos del NAIM— sería un gran negocio, pero para los concesionarios y el gobierno mexicano perdería una excelente oportunidad de rentabilidad.

Respecto a la posibilidad de construir en Santa Lucía, además de la inviabilidad técnica, no podría ser concesionario, precisamente porque no sería rentable.

ATISBOS

PRONÓSTICOS.- Buenas señales está enviando Carlos Urzúa, quien será el secretario de Hacienda en el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Proyecta un crecimiento de 2.5% al cierre del 2019. Lo que llamó la atención fue su proyección para la inflación de entre 4 y 5%, cuando ya está observando una tendencia a la baja.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.