La constructora más emblemática de México batalla para demostrar que sigue siendo tan grande como aquella empresa que construyó 43 aeropuertos...

Las acciones de ICA valían 60 pesos hace cinco años. Ayer cerraron a 3.62 pesos. En los últimos 12 meses han perdido 81% de su valor. Los números reflejan la desconfianza de los inversionistas y la dificultad del equipo directivo para encontrar respuestas: ¿cómo pagarán una deuda que supera los 52,000 millones de pesos? ¿Qué harán para generar recursos? ¿Serán capaces de reinventar la constructora más exitosa en la historia de México?

Los reflectores están puestos en Alonso Quintana Kawage, director general de la empresa. Hasta ahora las acciones implementadas por su equipo no han sido suficientes. ICA vive algo más que una mala racha. La constructora ha perdido varios de los concursos de obra pública en los que ha participado. Ha vendido activos y reestructurado deuda , pero no encuentra la luz al fondo del túnel.

¿Qué tan malas son sus relaciones con el gobierno? Es una de las grandes cuestiones. ICA opera en un ecosistema intensivo en relaciones institucionales con el poder público. En otros momentos, estas relaciones le permitieron ganar grandes obras. Esto no ocurre ahora. Peor aún: obras que ya había ganado están en duda; ése es el caso del Acueducto Monterrey VI.

¿Por qué no ha funcionado el equipo directivo que encabeza Alonso Quintana? Es otra pregunta que flota en el aire. Don Bernardo Quintana apostó por reforzar el carácter de empresa familiar, con el nombramiento de su hijo Alonso, como director general en el 2012. Él está muy preparado, conoce perfectamente la empresa y trabaja duro, pero no ha conseguido los resultados. Los factores externos afectan, pero a ICA le han pegado más que a nadie. La devaluación del peso incrementó la deuda de esta empresa en 4,242 millones de pesos en los primeros nueve meses del 2015. La reducción de la obra pública ha hecho caer el flujo de operación más de 90% entre el 2014 y el 2015.

El escenario futuro de ICA implica un achicamiento. La empresa cuenta con activos muy valiosos, entre ellos, 51% de ICA Fluor; una participación accionaria en el grupo aeroportuario OMA y seis autopistas concesionadas. Cuenta además con casi 3,000 millones de pesos en activos circulantes. La cuestión no es si venderá activos, sino cuándo y en qué condiciones.

¿Caerá en suspensión de pagos? Las luces de alerta se han prendido porque la empresa usó el periodo de gracia para el pago de 31 millones de dólares, correspondientes a unas notas con valor de 700 millones. Ha emitido un total de 1,350 millones de dólares en bonos. Ya ha empezado la especulación con ellos. Ésta crece en la medida en que las calificadoras siguen rebajando las calificaciones de esta empresa.

¿Podrá ICA reinventarse con éxito? Somos muchos los que deseamos que esto ocurra, pero no será fácil. La constructora más emblemática de México ha perdido peso en la industria, en participación de mercado y en términos simbólicos. La ICA de ahora vale en la BMV menos de una décima parte que Pinfra, la empresa de la familia Peñaloza. La ICA del 2015 batalla para demostrar que sigue siendo tan grande como aquella empresa que construyó 43 aeropuertos y que ha estado en algunas de las obras que marcan el México de los siglos XX y XXI: el Estadio Olímpico de CU; la nueva Basílica de Guadalupe; la primera línea del Metro; la hidroeléctrica La Yesca y la Torre Mayor.

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