A tono con los tiempos que corren, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), que agrupa a casi 300 aerolíneas del mundo, inició de manera virtual su 76 Asamblea General Anual que, en principio, estaba programada para junio en Amsterdam, donde también se celebraría el centenario de KLM y que fue pospuesta en espera de un mejor momento presencial, el cual no pudo darse.

En palabras del director de IATA, Alexandre De Juniac, quien ya anunció que dejará su cargo en marzo próximo, en su pasada reunión en Seúl la organización estaba celebrando los avances en materia de conectividad y rentabilidad y hoy el panorama es exactamente lo opuesto; durante la pandemia, el enfoque de IATA ha sido asegurar que las aerolíneas reciban apoyo financiero y estructural de parte de los gobiernos porque de la fortaleza de la industria de transporte aéreo depende en gran medida el turismo, el comercio e innumerables negocios que hoy están comprometidos.

De acuerdo con las cifras de la asociación, en estos meses se han perdido 20 años de avances en términos de conectividad, pues se han dejado de volar 8,000 rutas directas. La gran pregunta es cómo y en cuánto tiempo logrará la industria resarcir este daño para volver a apuntalar el desarrollo económico mundial.

Aunque será en los trabajos del día de hoy cuando se den las cifras financieras puntuales, la IATA calcula que hasta el momento se han perdido 419,000 millones de dólares en ingresos y una caída del 66% de la demanda a nivel mundial, por lo que los directivos de aerolíneas está urgiendo a los gobiernos a no esperar a que se resuelva la disponibilidad de las vacunas, pues las empresas aéreas requieren de unos 80,000 millones de dólares para resarcir pérdidas y reiniciar sus operaciones hoy mismo, so pena de tener más pérdidas y, desde luego, quiebras. En este sentido, la industria está lanzando una nueva iniciativa que pretende remediar uno de los aspectos más complicados para los vuelos en avión, que es la seguridad de que los pasajeros no serán infectados por el virus y que cualquier usuario que llegue a manifestar el Covid-19 sea fácilmente ubicable, así como aquellas personas que puedan haber sido afectadas. Esta iniciativa es Travel Pass, un sistema que incluye la creación de un pasaporte digital, que permita que la identificación facial sea el mecanismo que utilicen gobiernos, aeropuertos y aerolíneas para permitir el flujo de pasajeros.

Esta herramienta logrará limitar los riesgos de contagio y promoverá el uso de pruebas que son la clave para permitir los viajes internacionales sin cuarentenas y por otro lado, la creación de un sistema de información global que no sólo ayude a esta emergencia de salud, sino que apoye los controles migratorios y la seguridad en todos los órdenes.

La idea es volver a garantizar que viajar es seguro en términos de sanidad y recobrar la confianza en el sistema de transporte aéreo global. La industria no podría sobrevivir si continúa la parálisis en la que ha estado sumergido el mundo. En estos días se discutirán otros temas relacionados con el medio ambiente, el uso de slots, tecnologías, estructura de costos y otros temas nodales de la industria. Es momento de reinventarse.