En el mundo siempre pasan cosas inesperadas y situaciones que no podríamos imaginar ni en nuestras peores pesadillas. Para nadie es noticia que todo el mundo está en alerta por la pandemia del coronavirus que ha crecido de manera exponencial, como ninguna otra en la historia reciente.

Se han cancelado las ligas profesionales más importantes del mundo, así como infinidad de conciertos, exposiciones y conferencias globales de distintos temas. ¿Quién iba a pensar que los hoteles más grandes y famosos de Las Vegas decidirían cerrar sus puertas? Buena parte de la economía se está parando y con ello muchísimas personas en el mundo dejarán de tener los mismos ingresos durante un tiempo (ojalá sea poco).

Por eso también los mercados financieros a nivel global se están cayendo: hay muchísima incertidumbre porque nadie puede imaginar, hoy en día, cuánto tiempo va a durar y cuán graves o duraderos podrán ser los efectos sobre la economía en su conjunto. Eso provoca mucho miedo que se contagia.

Varias veces he hablado en este espacio sobre la importancia de tener un fondo para emergencias que nos ayude a estar preparados para este tipo de sucesos que nadie pensó que podrían presentarse. Uno que nos pueda cubrir por lo menos tres meses de gasto familiar (aunque idealmente seis meses o más). También he dicho que es importantísimo no vivir endeudado, con el agua hasta el cuello: es muy fácil que nos podamos ahogar.

En México mucha gente minimiza la previsión y la protección de nuestro patrimonio. Algunos me han dicho que para eso tienen tarjetas de crédito: para una emergencia. Eso me pone los pelos de punta, porque aunque pueden servirnos para salir del paso lo que hacen en realidad es aventar el problema para más adelante y muchas veces lo hacen más grande. No se nos olvide: después hay que pagarlas. ¿Cómo le haremos si no generamos ingresos suficientes para continuar nuestra vida normal?

Desde mi punto de vista, hay dos herramientas que son fundamentales para el adecuado manejo de nuestro dinero:

1. Un plan de gastos. Cada vez que recibimos un ingreso, tenemos que preguntarnos: “¿Qué es lo que quiero que este dinero haga por mí, antes de que me vuelvan a pagar?”. Esto es poderosísimo y es lo único que realmente nos ayuda a tener un control de nuestro dinero. Es una herramienta de toma de decisiones.

2. Un fondo para emergencias, que nos ayude a que cuando haya imprevistos, no se desequilibren nuestras finanzas familiares, nuestras emociones y nuestra vida familiar. Porque se trata de proteger lo que más nos importa.

Desde luego, hay muchos otros instrumentos que nos sirven para proteger nuestras finanzas personales, como los seguros que deben entenderse como un mecanismo de financiamiento colectivo (la prima que todos pagamos sirve para financiar las pérdidas de los que las sufren).

Muchos de nosotros hemos escuchado historias de gente que lo ha perdido todo. A veces son noticias que ocurren en otro lugar; en ocasiones son historias que nos cuentan personas que conocemos y por ello sentimos que somos ajenos a todo ello. Nada más lejos de la realidad: son los riesgos que implica vivir. El coronavirus sin duda afectará la economía y la estabilidad de muchas familias. La diferencia es que algunos están preparados. Muchos lamentablemente no.

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com