Dicen que dijo; filtrar para alterar negociación; tuits desde una cuenta no oficial de un presidente oficial; versiones asimétricas en comunicados acordados por Casa Blanca y Pinos; revelaciones tipo Wikileaks en horario estelar frente a cámaras de CNN, Fox News y mesas de redacción del New York Times, Washington Post; un presidente abusando de optimismo y del lenguaje políticamente correcto, el otro mandatario, abusando de pesimismo y del lenguaje políticamente incorrecto.

Se trata de la primera guerra global de comunicación declarada por el presidente de Estados Unidos al mundo; una batalla de torturas a la verdad en la era de la posverdad. La nueva versión del choque de civilizaciones sin la firma de Samuel Huntington. Los incivilizados somos los bad hombres, los terroristas (obviamente musulmanes) y los chinos comerciantes.

La Casa Blanca es ocupada por la generación Breitbart News. El cerebro: Steve Bannon. Detrás de él, un ejército cuya principal arma es la especulación y su herramienta, el big data. Con ambos elementos llegan súbitamente al corazón de las emociones de los ciudadanos que ya no creen en medios de comunicación pesados de agendas. Una mentira detona un mayor rating que una verdad mal dicha.

En un extremo, Luis Videgaray. En la otra antípoda, Steve Bannon. Sentados en una sala de la Casa Blanca con papeles y latas de Coca-Cola sobre una mesa. Uno quiere hablar de comercio internacional; el otro, de estados fallidos. No está presente la burocracia estadounidense. Se encuentra el staff de Trump con ganas de comerse el mundo. Apenas conocen los despachos de la residencia. Frente a ellos el canciller lleva sobre su espalda toneladas de episodios de desgaste. El lenguaje de los Breitbart News se impone.

Expresiones apocalípticas son complementadas por sorbos de Coca-Colas y mordiscos a bocadillos de salmón.

El canciller lleva tarjetas informativas técnicamente implacables. Bannon no diluye de su pensamiento escenarios de estados fallidos. Recuerda lo que él mismo publicó en Breitbart News durante años. Bannon tiene nueva información bajo el brazo. Reportes de agencias de Inteligencia. Antes especulaba en la pantalla de Breitbart News. Ahora son datos donde soporta sus amenazas.

La asimetría en las estrategias de negociación es más fresca que las Coca-Colas que están sobre la mesa.

El muro es una estrategia. No necesariamente es el fin. Es el medio. Es la muletilla de desgaste durante la negociación. El ruido que enfada a los negociadores mexicanos.

Horas después un pequeño pedazo del borrador de la llamada telefónica entre Trump y Peña Nieto aparece en una agencia de información.

No hay manejo de crisis porque los mexicanos no se han dado cuenta de que se trata de la primera guerra global de la comunicación. El librito apunta a los oficios que teclean los licenciados. Los reflejos a tuits, inexistentes. La invasión estadounidense, a la puerta. Así lo piensan los integrantes de la generación Breitbart News. Pasan las horas y un funcionario de la Casa Blanca asegura que el contexto del ruido de Trump fue tono ligero . Hola, generación Breitbart News.

@faustopretelin