El Presidente de Alemania, Christian Wulff, renunció a su cargo el pasado 17 de febrero del 2012 debido a un escándalo de corrupción y tráfico de influencias. El Presidente fue acusado de otorgar favores a algunos amigos ricos, por medio de los cuales obtenía créditos privados con menor tasa de interés, lo que a su vez trajo como consecuencia que se le suspendiera la inmunidad y fuera sujeto de una investigación.

Como todo un ejemplo a seguir y el camino más correcto y transparente, el Presidente de Alemania, a pesar de su alta investidura y de estar seguro de su inocencia, renunció a su cargo. Como consecuencia de dichas acusaciones, había perdido la confianza de los ciudadanos y su efectividad como Presidente se encontraba dañada, por lo que consideró que renunciar era lo debido. El interés de la nación estuvo por encima de sus intereses privados.

Es tristemente irónico que en Alemania sea la primera vez en la historia que se suspende la inmunidad de un Presidente, cuando en México hay innumerables casos de corrupción y tráfico de influencias que quedan en las más absoluta impunidad.

Sólo a manera de ejemplo me vienen a la cabeza los casos de Mony de Swaan, presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), y de su mentor, Juan Molinar Horcasitas, exdirector del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Mony de Swaan otorgó a sus amigos contratos millonarios con cargo al erario público a cambio de una casa de fin de semana en Valle de Bravo y los recomendó con las empresas reguladas para estar en sintonía . Juan Molinar Horcasitas otorgó al primo de Margarita Zavala, esposa del presidente Felipe Calderón, un contrato del IMSS por 3,000 millones de pesos.

¿Cómo es posible que en México permitamos que queden impunes estos casos de corrupción, conflicto de intereses y tráfico de influencias? ¿Por qué no ser un país como Alemania, en donde los servidores públicos al perder prestigio, credibilidad y, sobre todo, la confianza de los ciudadanos, renuncien a su cargo poniendo los intereses de su país en un primer plano?

La situación en México es tan grave que Molinar Horcasitas ni siquiera se despeinó ante la muerte de 49 niños en la Guardería ABC, a la que graciosamente contrató para cuidar de esos mismos niños. Tampoco ha dicho esta boca es mía en el caso del sospechoso contrato al primo de la Primera Dama.

Mony de Swaan tiene la escuela de Molinar Horcasitas y ambos responden con el mismo cinismo ante actos de negligencia, corrupción, conflicto de intereses y tráfico de influencias.

El día de hoy, a las 11 de la mañana, el señor De Swaan comparecerá ante la Comisión de la Función Pública de la Cámara de Diputados para explicar sus amigables contratos y la recomendación de sus amigos a empresas de radio, televisión y telecomunicaciones para estar en la misma sintonía . Está en manos de los legisladores continuar con la corrupción o poner un alto a este tipo de actos.

Resulta evidente que en México jamás funcionario público alguno tendrá la dignidad y el honor para renunciar a su cargo cuando su honestidad esté en entredicho. Ante el cinismo, sólo el Congreso de la Unión podrá impedir que los servidores públicos abusen del poder que les fue otorgado, burlándose del país y de todos los ciudadanos.

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