El próximo presidente de México recibirá una economía creciendo a tasas del 3.9%, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) con un mercado interno bien cimentado, altas expectativas de los inversionistas, estabilidad financiera y confianza de los mercados.}

En el lado financiero, tendrá el respaldo de un Banco de México que cuenta con reservas internacionales, que al día 13 de julio, tocaron un nuevo récord al ubicarse en 157,874 millones de dólares.

El nuevo mandatario tendrá la certeza de contar con una cuenta abierta en el FMI de 73,000 millones de dólares que pueden ser utilizados de ser necesario y en caso de extrema urgencia, hasta el 10 de enero del año 2013. Quizá al asumir el cargo, tendrá que valorar la pertinencia de renovar esta facilidad.

No obstante a estas ventajas que hereda la administración del PAN al próximo presidente, hay un factor que a diferencia de las gestiones de Vicente Fox y Felipe Calderón, no les tomará por sorpresa.

Me refiero obviamente al enrarecimiento del entorno económico de Estados Unidos, la Unión Europea y China.

Y a la creciente incertidumbre del mercado financiero mundial.

Que ¿cuáles son las ventajas para la nueva administración de conocer desde ahora este cóctel de expectativas? Que desde ahora, el flamante equipo económico del virtual presidente, puede armar los planes capaces de garantizar que el mercado interno siga robusteciéndose.

No hay lugar para excusas o pretextos. Las alarmas están encendidas fuera del país y en nuestro principal socio comercial. El diagnóstico es bien claro, y no hay lugar para asumir que el impacto del riesgo económico financiero nos va a generar solo un catarrito , o que la economía estaba prendida de alfileres .

Hoy el mercado interno es motor de crecimiento. Los supervisores financieros del país son ejemplo mundial y las autoridades económicas son referencia para la gestión de crisis.

Lo menos que podemos esperar es que se pueda garantizar el cumplimiento de las expectativas del FMI, que anticipa un crecimiento económico de 3.6% para el año próximo.

Y certidumbre en el manejo de las finanzas públicas.